miércoles, septiembre 30, 2009

Carta de Henry Miller a Brenda Venus

Me gustaría poder escribirte en ruso, en azteca, en armenio y en iraní. Porque eres ilimitada. Eres lo que los griegos llaman `nada en moderación`. Eres Mona, Anaïs, Lisa, tout le monde, todas combinadas. Fuego, aire, tierra, océano, cielo y estrellas.Y ahora un hombre de 87 años, locamente enamorado de una mujer joven que me escribe las más extraordinarias cartas, que me ama a morir, que me mantiene vivo y enamorado (un perfecto amor por vez primera) que me escribe tan profundas y emocionantes reflexiones que me siento feliz y confuso como sólo un adolescente podría estarlo. Pero por encima de todo, agradecido, y afortunado. ¿Merezco realmente tan hermosos elogios como tú me dedicas? Haces que me pregunte quién soy exactamente, si me conozco en realidad y qué soy. Me tienes en el misterio. Por lo cual aún te amo más. Caigo de rodillas y rezo por ti, te bendigo con la poca santidad que hay en mí. Viaja feliz, mi queridísima Brenda y no lamentes nunca este romance a mitad de tu joven vida. Los dos hemos sido bendecidos. No somos de este mundo. Somos las estrellas y el universo de más allá.Larga vida a Brenda Venus. ¡Dios le conceda dicha, plenitud y amor eterno!
Henry Miller.
Querida Brenda (Cartas de Amor de Henry Miller a Brenda Venus).

sábado, septiembre 26, 2009

... pero siempre regreso a North Beach

Mi triángulo de cada noche: Tosca, Specs, Vesuvio
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A ningún barrio de San Francisco conozco tan bien como North Beach. A ninguno le tengo tanto cariño y en ninguno me siento tan cómoda. A veces yo misma bromeo diciendo que más que conocer la ciudad, lo que conozco es el barrio italiano y sus alrededores. Ese al que cada día llegan decenas de turistas y adeptos a la generación beat, y el que tiene fama de se ser guarida de locos y artistas. Soy fiel a mi barrio. Aunque eso no quiere decir que de vez en cuando merodee por otros callejones que también valen mucho la pena. La Misión, por ejemplo, es ideal para encontrar librerías de viejo (lastimosamente en North Beach ya no queda ninguna; sólo está City Lights que -aunque muy completa-vende únicamente libros nuevos). He andado por Chinatown, Castro, Fillmore, Haight Ashbury, Japantown, Tenderloin, etc. Pero siempre quiero volver pronto a North Beach (exceptuando Divisadero donde está mi otro refugio), incluso cuando también me canso de su gente y me da ganas de pasar de largo sin saludar a nadie. No, no es lo mismo caminar en otro barrio. O que lo diga Mark, que como beat cop ha caminado la misma ruta por doce años, viendo vivir, sobrevir y morir a muchos de sus habitantes. Y no se diga como ciudadano común y silvestre, cuántos recuerdos ha inscrito en cada esquina.
Mark y los muchachos de Mario´s Cafe.
Union and Columbus.
***
Desde que conocí a Andrew en mi cumpleaños, casi no lo he vuelto a ver. Pero de vez en cuando me lo encuentro en Specs o caminando por algún callejón cerca de Union St. vestido como siempre: con algún sombrero de copa o un chaleco de satín. Desde la esquina suele gritarme "Hey, Carla B. No te pierdas mucho tiempo", y yo pienso que pide mucho para apenas ser un conocido, sobretodo porque si en realidad me conociera sabría que para perderme soy número uno. Imagino que al principio quería seducirme con sus actitudes de Dandy infantil, pero poco a poco fue ubicando en su cabeza la idea de que Mark is the man. Entonces frenó, puso retro y comenzó a decirme "tú y yo deberíamos ser buenos amigos", chocando su copa con la mía. No me cae mal. Tiene la mente aguda y me hace reir con sus historias de francesitas americanizadas. Andrew me decía al comienzo que North Beach está muy bien, qué por algo él también vive aquí, pero que a veces es necesario salir. Por eso me envíaba de vez en cuando algún mensaje de texto con dos palabras: poetry tonight?, lo que significaba que en pocas horas habría un recital o un micrófono abierto en algún Café de la ciudad. Recuerdo que fuimos a uno llamado BrainWash en la Calle Folsom. Un Café/lavandería en el que además se incluyen eventos culturales todo el mes. Las paredes de los baños tienen incripciones de Tom Waits, Jimi Hendrix, Woddy Allen, entre otros. Precios cómodos y ambiente acogedor.
las lavadoras hacen su trabajo en la sala contigua mientras uno espera escuchando música en vivo
Esa misma tarde leí un par de poemas y Andrew recitó los suyos con un estilo muy musical, acompañado con un fondo de jazz. Conforme entraba la noche, desfilaban por el lugar una serie de freakies. Yo salía de rato en rato a la puerta para fumar un cigarrillo y luego regresaba por un sorbo de whisky y mi diario. Me gusta analizar a la gente sin que se de cuenta. Hay gente que se presta. Como el tipo que se me acercó luego del recital y me dijo que le había fascinado lo que había escuchado, luego desapareció y volvió a los pocos minutos ofreciendo marihuana a los que estaban en la puerta. La repartió como un Santa Claus decadente. Yo lo observaba desde adentro y cuando entró se acercó a mi asiento y me regaló una palanqueta de pan. Que para ser sincera, dado que tenía hambre talvez la hubiese comido, pero el baguette estaba tan duro que parecía una jodida piedra de harina.
Las siguientes veces Andrew llevó a sus roommates: el chileno y Justine. Como tres lunes seguidos nos dimos cita en un Bar que me gustó muchísimo: Homestead. Un ambiente viejo con tapices y medias luces, con enormes perros mansos paseandose por el salón. El ambiente siempre era bueno, pero ni bien pasaba un momento yo me abría del grupo y me paraba junto al DJ y le preguntaba si podía revisar los LPS que aguardaban en las cajas.
Entre los LP´s encontré Let's Go Baby (where The Action Is) - Robert Parker, "She's About A Mover" Sir Douglas Quintet, Ray Charles - Hallelujah I Love Her So (1955), COUNT BASIE & HIS ORCHESTRA WITH JOE WILLIAMS - NEWPORT `62, The Dukays - Festival Of Love - 1961... entre muchos otros. Entonces parecía que el local entero quedaba para mí. De rato en rato tomaba conciencia de que no estaba sola, y sonreía desde mi esquina a Andrew, al chileno y a Justine. Yo los veía bailar contentos. Y yo también bailaba en mi sitio. Luego me sentaba en la barra, escribía algo y nuevamente me iba junto al Dj... y así secuencialmente por un buen momento.
Andrew y el chileno que no es chileno pero así le llaman
Con el chileno
Andrew y Justine
Los tapices, los cuadros, la media luz, la música vieja... todo parecía armonioso, y lo era, coño, lo era, pero me sentía sola e incompleta. Me faltaba Mark para compartir la voz de Ray Charles que salía del tocadiscos. Necesitaba tenerlo ahí, moviendo los hombros como él sabe hacerlo cuando suena un buen blues o una buena de country, necesitaba que me explicara sobre esos otros ritmos a los que mi piel también respondía de inmediato, pero que él sabría a ciencia cierta de qué género, autor y año se trataban. Esperé tantos meses para volver a estar juntos que mis piernas tiemblan cuando estoy aquí, pero no estoy. Tiemblan, lo juro, no es una jodida imágen literaria. Me tengo que sujetar de la barra, de esta copa de vino, de mi diario... para no salir corriendo a buscarlo.
Fue bueno conocer al círculo de Andrew y los lugares que tanto me hablaba. Es muy posible que vuelva a ellos, aunque a decir verdad, sea aquí , en Fillmore o en Castro, pasada la media noche ya extraño North Beach. Y a mis amigos. Y a los locos. Y a los vagabundos. Y a los músicos improvisados. Y a los poetas que no son poetas. Y a los que sí lo son pero que no lo saben. Y a los desesperados. Y a los enfermos de amor. Y a los cantineros. Y a los buenos borrachos. Y a los buenos sobrios. Y a los viejos. Y desde luego a mi hombre, que en breve se quitará el uniforme y será más liviano entre mis brazos. No espero a nadie para salir del bar. Camino sola y esquivo latas de cerveza como una gata negra haciendo acrobacias en un circo sin público, una gata que maulla a una luna que se enciende para ella, alumbrando su camino a casa.

viernes, septiembre 25, 2009

Belongings / Pertenencias... o la publicación de mi primer poemario

(fragmentos anacrónicos y referencias epistolares)

Kitu /junio, 2009

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En toda esta avalancha de ideas y fantasmas que últimamente he tenido en mi cabeza, me llega una carta del poeta Jack Hirschman en la que me dice que al parecer tendré mi propio libro publicado poco antes del Festival. En realidad será una antología de mi segundo poemario inédito (Va por cuenta del Destino) que nació a partir del viaje que emprendí el año pasado. He puesto tanta pasión en ese poemario que mi prioridad ha sido trabajar en él y no la de apresurarme a publicarlo. Sin embargo, la propuesta de Jack es publicar una primera selección con los poemas que leeré en los recitales en el Palace Fine of Arts, el Jack Kerouac Alley y otros espacios de North Beach. Estoy muy contenta. Sobretodo porque no me lo esperaba.

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La persona a la que Jack indicó mis poemas se llama Antonieta Villamil. Poeta, traductora, gestora cultural y editora colombiana radicada en Los Ángeles desde hace muchos años. Al parecer le gustaron y está dispuesta a publicar la antología en Caza de Poesía Editorial. Será una edición muy pequeña (para empezar), bilingue y hecha a mano. Además, Jack dice que Aggie quiere ser la que pinte algo para la portada. Ambos también publicarán sus últimos poemarios en la misma editorial, a fin de llevarlos al Festival de Poesía en Medellín. Pronto se contactará Antonieta conmigo.

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Jack dice que necesito enviar a Antonieta una breve biografía mía y una foto. Así como un par de líneas de alguien referente a mi poesía. Él me cuenta en seguida que Neeli Cherkovski y Alejandro Murguía quieren hacerlo. Me sorprendo y alegro. Ni hablar, será un placer incluir sus palabras en la contratapa.

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Neeli me reenvía el e mail que envió a Antonieta:

DEAR ANTOINIETA
HERE IS THE BLURB FOR CARLA'S BOOK.

ALL THE BEST, NEELI C

Carla Badillo's poems surrender themselves to deep rhythms
that resonate over many boundaries. Starting from her home in
Ecuador, this young poet with the soul of an ancient one, brings
us a song that soars like the native birds she writes of and flows
into the arms of the natural world with joy (...)
Neeli Cherkovski

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Alejandro también envió sus líneas a Antonieta. Parece que todo está avanzando, excepto porque yo no he enviado aún mis poemas en el orden final. Jack y Antonieta me enviaron un par de e mails, pero tengo una "precipitación" en mi cabeza, que soy incapaz de enviar nada. Estoy conciente de que debo apurarme, de que no hay mucho tiempo, pero no puedo, no puedo, no puedo. Creo que también es porque se acerca mi viaje y siento vértigo. Además Mark no contestó mi último mensaje, imagino que es por tiempo y porque él "no friega con e mails". Prefiere llamarme, pero desde que perdí mi celular es mas difícil contactarnos seguido. Voy de salida por un café cargado. Me llevo una melodía de John Cage en el bolsillo.

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(De Jack)

dear carla----if you don't respond to antonieta villamil's emails re your book, she will not be able to publish it----so please.

sempre, jack.

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(de Antonieta)
Hola Carla acabo de regresar de otro viaje y no veo tu mensaje con los detalles del libro. Espero recibas esto y me contestes lo antes posible porque no queda mucho tiempo. Necesito saber si el título del libro será BELONGINGS o cuál es el título, pen name si es CARLA BADILLO o CARLA BADILLO CORONADO es muy importante porque en adelante publicarás bajo ese nombre. Biografía de una página máximo. y dedicaciones o epigrafes que quieras al principio del libro. Importante además unas notas críticas sobre tu poesía para la contracarátula. y ya sea una pintura o pieza de arte en jpeg de alta resolución para la carátula del libro. Yo vivo en Los Angeles y estaré en San Francisco para asistir al festival. Por favor contesta lo antes posible.
Antonieta

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Más requerimientos por parte de Antonieta y Jack. Pero no puedo responder ahora. Tengo muchas ideas bailando una música infernal en mi cabeza.

San Francisco
julio, 2009
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Los fantasmas ya se fueron. Mis pies están calientes. Mi compañero me espera en el Café de la esquina. Todo toma su curso. No hay vértigo (por ahora).
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Mark está feliz sobre mi publicación. Me gusta que siempre da sus puntos de vista sinceros. A cualquiera. Sin miedo. Cree que soy una mujer muy fuerte, pero teme que a veces pueda confiar mucho en la gente y luego se puedan aprovechar. No quiere que nadie me explote. Me gusta que me cuide así. Yo no necesito cuidadores. Pero me encanta que me cuide así.
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(De Carla a Mark)
Hey baby, ahora estoy en casa de Aggie. Todo este tiempo hablé con Antonieta sobre la publicación de mi libro. Dice que le gustaron mucho mis poemas. Estuvimos arreglando detalles acerca del orden en que irán los textos. Te veo más tarde. Creo que iré a Specs.
besooooooooooooooooooooooooooooooo.... me encantó todo, todo, todo. te quiero mucho viejo.
Tu Chencha.
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(De Antonieta)
Hola Carla he estado en idas y venidas con Jack con el asunto de tu libro. Estos son los poemas que saldrían publicados. Me alegra mucho contar con ellos.
Antonieta.
------------------- from Jack
I selected ELEVEN POEMS in this order, for Carlas´s book with the corresponding poems in spanish so it makes 22 in total
Cuviví
The stranger
Belongings
Progress
Shorty
The obscure philosophical dream
Dorothy´s suicide
Spasms in San Francisco
A few little pricks
Catharsis
Sarah Kane
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(De Carla a Antonieta)
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Estimada Antonieta:
Quiero saber si leíste 7 jugadas en blanco y negro y Midnight Blues. Esos dos poemas son de mis favoritos. ¿Tienes las traducciones? porque yo no. ¿Los puedes leer en español sin problema, verdad?
Carla.
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(De Jack Hirschman a Antonieta)
I think after all title should be BELONGINGS---having LONGINGS in it and BEING and as Carla traveled a lot out of her valise, so BELONGINGS also fits. please run that by her---sempre---jack

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(De Antonieta a Carla)
Tenías razón cuando dijiste que 7 jugadas en blanco y negro y Midnight Blues eran de tus favoritos. En efecto, no los había leído antes, por eso ya estaban confirmados 11 poemas con sus respectivas traducciones. Pero en vista de que vale la pena incluir estos dos, así lo haré. Me gustaron mucho. Pienso que el que dedicas a un tal Mark Álvarez vaya en la mitad. Y Midnight Blues cierre el poemario. La forma en que los leíste por teléfono me movió mucho. No se diga más. Sólo faltaría tu foto.
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Belongings /Pertenencias se llamará esta edición bilingue. Me gusta que mi poemario lleve uno de los títulos de mis poemas más sentidos.
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(De Carla a Antonieta)
Hola Antonieta: Lamentablemente estos últimos días no he estado conectada a internet. Ahora mismo me encuentro en San José pues me invitaron a presentar mi poesía y mi danza en un evento llamado "Una noche de cultura y resistencia", y a otro en el que participarán como 100 danzantes aztecas, yo lo haré con mi danza andina. De todas maneras entiendo que regresaste hace poco de viaje, entonces lo que propongo en vista del tiempo y agradeciendo tu buena voluntad y generosidad, es que el día lunes muy temprano te estaría mandando todo completo, pues tanto yo como Jack (quien tiene las traducciones al inglés) regresamos el domingo a San Francisco. Yo desde San José y él y Aggie desde Colombia.
Agradezco tu predisposición y paciencia, ese libro me hace mucha ilusión pues como sabes será mi único recurso propio durante el evento. Ya te daré el fuerte abrazo cuando nos conozcamos personalmente durante el Festival. Dime por favor si recibiste este e mail.
Con aprecio,
Carla.

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No sé que foto mandar. Le indico a Mark dos posibilidades mientras tomamos un capuccino en Caffe Trieste. Mark me indica una tercera, le gusta la que me tomó el otro día cuando yo estaba vestida de rosado. Jack me llama preguntando si ya se la mandé a Antonieta y yo le digo que en eso estoy. Pero luego me voy a Caffe Puccini donde están Stuart, Leon y el Rabbi. Pasamos buen tiempo, pero sé que debo enviar la jodida foto.
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LLego con Mark a casa de Jack. Y me dice que habló con Antonieta y no ha recibido aun la foto ni los poemas. Ese mismo momento le envío todo a Antonieta. Le pongo las dos fotos del año anterior para que ella escoja la que crea. Mientras escribo Jack le indica a Mark un libro que dice es uno de sus favoritos. Me da curiosidad saber de cual se trata, pero debo seguir trabajando en esto. Las presiones de tiempo me matan, aunque a veces son necesarias.
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(De Carla a Antonieta)
Querida Antonieta:
ya te envié hace dos horas los poemas. Pero Jack me dice que no has recibido. en todo caso aquí están nuevamente, los poemas completos, incluyendo los dos que acordamos con sus respectivas traducciones. En cuanto a la foto te envío ya mismo, sucede que como te digo mi computador está con problemas y no me deja cargarla, pero estoy en eso, no te preocupes que en seguida lo soluciono. te llamare ahora mismo. un abrazo

***

(siguiente día) Estoy en CaffeTrieste. Encuentro a Vranace y a Henri, los dos concentrados en lo suyo: la pintura. Comentan sobre mi atuendo andino y Vranace le dice algo a un hombre que me apunta con su cámara. Luego le pregunto a Vranace que de quién se trata. Me dice que es Dennis H. un excelente fotógrafo de San Francisco. Dennis me sacó un par de fotos. Y pienso que alguna de esas me hubiese servido para el libro. Sobretodo porque el Caffe Trieste tiene para mí gran importancia. Espero enviar la nueva foto a Antonieta y que no sea muy tarde.
***

Querida Antonieta:
He tratado de comunicarme contigo llamándote a tu celular pero no he conseguido, sale que no está disponible al momento. Quería saber como va todo. ¿Qué foto escogiste? Sucede que justo luego de mandarte apareció en el Caffe Trieste un fotógrafo, amigo de un amigo, y le comenté lo de la fotografía que necesitaba. Ese mismo rato me sacó unas. Desde luego tienen más resolución que las que te envié ayer, y estoy vestida como normalmente suelo hacerlo: llena de colores y huipiles. A mí me gusta mucho. Te la mando por si te gusta. Gracias por todo.
Un abrazo y toda la fuerza desde acá.
Carla
pd: el nombre del fotógrafo en caso de ponerla es Dennis Hearne.
pd2: confírmame si te llegaron los epígrafes. Son cuatro. Uno de Roberto Bolaño, uno de Alejandra Pizarnik, uno de Edmond Jabés, y el último de un viejo afroecuatoriano.

domingo, septiembre 20, 2009

Es tiempo para un vino

Con Mark en la barra de Mario´s Bohemian Cigar Store Cafe

Vieja madera para arder, viejo vino para beber, viejos amigos en quien confiar, y viejos autores para leer.
(Sir Francis Bacon)
Vino, enséñame el arte de ver mi propia historia/ como si ésta fuera ya ceniza en la memoria (Jorge Luis Borges)

Toma consejo en el vino, pero decide después con agua.
(Benjamín Franklin)

El vino es una cosa maravillosamente apropiada para el hombre si, en tanto en la salud como en la enfermedad, se administra con tino y justa medida.
(Hipócrates)


El mejor vino no es necesariamente el más caro, sino el que se comparte.
George Brassens
Para conservar la salud y cobrarla si se pierde, conviene alargar en todo y en todas maneras el uso del beber vino, por ser, con moderación, el mejor vehículo del alimento y la más eficaz medicina.
(Francisco De Quevedo)
Para no sentir el horrible peso del tiempo sobre sus espaldas, hay que embriagarse sin tregua. De vino, de poesía o de virtud, a vuestra elección.
(Charles Baudelaire)
El entusiasmo es el pan diario de la juventud. El escepticismo, el vino diario de la vejez.
(Pearl S. Buck) Llenáronse de regocijo los pechos porque se llenaron las tazas de generosos vinos que, cuando se trasiegan por la mar, de un cabo a otro, no hay néctar que se les iguale.
(Miguel De Cervantes Saavedra)El vino tórnase bueno cuando resultaba nuevo, duro y áspero, pero se sostiene aquel vino que ya en el lagar era agradable. (Séneca)El amor es como el vino: a unos reconforta y a otros destroza (Stefan Zweig)
En el vino (está) la verdad.
(Platón)

Si quieres vivir mucho, guarda un poco de vino rancio y un amigo viejo
(Pitágoras)
Un buen vino es como una buena película: dura un instante y te deja en la boca un sabor a gloria; es nuevo en cada sorbo y, como ocurre con las películas, nace y renace en cada saboreador.
Federico Fellini
El vino da brillantez a las campiñas, exalta los corazones, enciende las pupilas y enseña a los pies la danza.
(José Ortega y Gasset)

Oh, botella sin vino! ¡Oh, vino que enviudó de esta botella!
(César Vallejo)
El vino siembra poesía en los corazones.
Dante Alighieri

Entre las flores, un tazón de vino
bebo solo, ningún amigo está cerca.
Levanto mi copa, invito a la Luna
y a mi sombra, y ahora somos tres.
(Li Po)

martes, septiembre 15, 2009

De tacos, burritos y amores que pican

Si hay algo que me gusta de la cultura mexicana -aparte de su historia, de Emiliano Zapata, del cine de oro, del chavo del ocho y de unos cuantos pintores y escritores- es la comida, el tequila y las rancheras. Por eso siempre que estoy de viaje me gusta visitar las taquerías, por la posibilidad de encontrar -detrás del estante de tortillas y frijoles- algún mexicano al que pueda pedirle que me coloque una de José Alfredo Jiménez. Por lo general abren los ojos sorprendidos y me preguntan -¿Cómo, usted también es mexicana? Y yo les respondo: -¿Cómo, a poco para desgarrar la voz se necesita ser del mismo pueblo?-. Y entonces se rompe el hielo y José Alfredito empieza a cantar desde los parlantes. Otro dicen -Pos ahorita nomás tengo las del Chente Fernández-. Y yo les digo la frase que mi padre usa cuando está en el karaoke: Échale Jalicho al chancho que las penas son de amores. Y otros dicen que no hay discos porque el negocio ahora es de un gringo y él no entiende de rancheras. Y yo le digo que no importa que a ver si tiene memoria. Y empiezo a probarles con títulos de canciones. -Te sabes la de La Cama de Piedra, pregunto. Y veo como sus ojos se iluminan. Y ya no sé si disfruto más del taco, de la ranchera o del brillo en los ojos de ese mexicano al escuchar esa canción que ya creía olvidada.

***
Abrir un negocio de comida mexicana en pleno barrio italiano tiene dos posibilades: desentonar entre tanto ristorante y pizzeria o que tenga buena acogida como una opción diferente y más económica. El dueño de El Zorro asumió ese riesgo hace más de diez años y no se equivocó. A diario, decenas de clientes entran al lugar en busca de tacos, burritos, chiles rellenos, flautitas, quesadillas y tortas, acompañadas de su respectiva Corona con limón o las tradicionales aguas frescas. He ido varias veces a esta taquería en la que la mayoría de clientes también son mexicanos. De vez en cuando el televisor del fondo se enciende cuando hay partidos de fútbol, como en este preciso momento en el que la expectativa se acompaña con six pack de Coronitas. Uno de los muchachos de la mesa contigua me hace un gesto de salud! -Por si se pierde o se gana-, me dice. Qué más da.

Casi siempre comemos juntos, pero hoy Mark se comportó como un chiquillo (es muy posible que él diga lo mismo de mí) y cada uno se fue por su lado. Admito que soy un fosforito y a veces me enciendo con facilidad, pero hoy no dije nada fuera del lugar. La tarde fue excesivamente silenciosa. Estuvimos incomunicados (sigo sin teléfono desde que lo perdí en algún Café de Fillmore) y aun así nos encontramos casualmente en North Beach, en la esquina de Vallejo y Stockton, cruzándonos en cuestión de segundos. Mark venía de casa de su madre y desde el autobús me vio caminar por la vereda. Se bajó y me saludó muy atento, pero me enardeció que actuara como si nada hubiese pasado. Luego me dijo que Carl T le dio un nuevo celular para mí, pero no dije nada al respecto y él se ratificó en su actitud de la mañana. Así que los dos nos volteamos y empezamos a andar en direcciones contrarias. Cuando regresé a ver parecía que se iba muy molesto a la Estación. Y yo mé mordí la lengua para no gritar que se esperara, que no se atreviera a dar un paso más, que no sea pendejo, que volviera y me abrazara. Pero la calle y yo nos quedamos totalmente mudas. No me quedó otra opción que apurar el paso y caminar con los ojos nublados hacia ningún lado.
...
Pero yo sabía -por un par de mails que me envió temprano- que él iría a cenar en Pulcinella. Y sabía que en silencio me estaría ahí esperando. Pero definitivamente no iba a ir a buscarlo, porque hoy yo no dije ningún arrebato. Pendejo él y pendeja yo. Me muero por verlo, pero me gana el orgullo (con razón). Tengo mucha hambre, pero hoy me alcanza para un taco y una cerveza con limón. ...

Estoy en la taqueria El Zorro. Mark debe estar esta en Pulcinella. Imagino que está comiendo pizza, pasta y alguna de esas entradas medias raras pero deliciosas. Remojando su pan blanco en aceite de oliva. Yo estoy aquí, comiendo un taco sin carne (un no-taco) y unos nachos con queso derretidos que el chaparrito me regaló. Alberto creo que se llama y es muy buena gente, como todos los que trabajan en este lugar. Él -para mi sorpresa- me reconoció en la tele, en aquella entrevista que me hicieron en Univisión para invitar a la gente al Festival Internacional de Poesía. Pero él no es el primero que me regala algo aquí. El otro día uno me dio una Corona y el otro me regaló un vaso grande de jugo de piña. La muchacha de la caja también es simpática, creo que es de otro país centroamericano. Veo como le hace señas al que anda por adentro preparando el guacamole y le dice bajito: Mira, ya llegó la poeta.

A Mark le encanta el chile. Su favorito es el serrano. El otro día partió una manzana, le echo la salsa y la mandó pa´dentro. Yo le quedé viendo como bicho raro. Él me guiño el ojo y me dijo: Tapatío, bien chingón! Me gustó mucho como sonó. Luego lo probé y estuvo bueno. También le gustan los jalapeños y lo picante. A veces le sale su parte mexicana más de lo qué él mismo piensa, y eso me gusta. Pero en cuanto a comida mexicana prefiere comer la que preparaba su abuela o la que hace su madre. Y no tanto las taquerías. El otro día él entró al Zorro y compró quesadillas de queso pa mí y tacos para todos los que estábamos en Tosca. Y para variar no se lo quisieron cobrar.

**

Estoy en el barrio La Misión y -a diferencia de North Beach- aquí sí hay muchas taquerías. La otra vez visité con Alejandro Murguía LA TAQUERÍA, diagonal al Mission Cultural Center que hace muchos años él co-fundó con sus compañeros, y de hecho uno de los poetas que luego de dar un recital comió en este lugar fue Ernesto Cardenal. Me gustó mucho el burrito, no fue muy pesado. El que comí el otro día en North Beach estaba bueno, pero no me dejó dormir. La otra vez dije que no comere más burritos de noche, pero no me resisto, me gustan mucho. Aunque en realidad no son originalmente mexicanos, pues Mark me dijo el otro día que los burritos nacieron en este país. Y es cierto, nacieron en la frontera, al suroeste de Estados unidos. Pero me quedé con curiosidad de saber que decían al respecto los mexicanos que trabajan en taquerías. Así que luego de visitar algunas librerías de viejo en La Misión, entré en la taquería Los Coyotes. Todo allí es muy colorido. Una virgen de Guadalupe protege el negocio encerrada en un cuadro cuya mitad izquierda es una bandera mexicana y la otra son flores. En la vitrina me recibió un letrero "Tenemos tacos de morronga, de marrano y de buche". Nunca he comido tacos con esos nombres, así que me apunté a uno. Son tres hombres los que trabajan detrás del estante: un flaquito, un gordito y uno que parece Don Ramón. Le pregunto al flaquito de dónde es. Me dice que los tres son mexicanos. Le pregunto si sabe de dónde son los burritos. -Pos la verdad, señorita, me dice, no sé mucho de comida. Yo nomás me la como. Sonreímos. Dice que se llama Luis, que es de Oaxaca, que tiene nueve años viviendo en San Francisco y tres de casado con la que fue su novia desde la primaria. Tienen un hijo. Su tamal favorito es el de puerco. A él también le gusta la danza. Luis bailaba en un grupo folklórico cuando estaba en México. Se divide entre dos y hasta tres trabajos. Uh, señorita, acá el tiempo no me da ni para bailar el fin de semana.

Luego le pregunto al gordito sobre el origen de los burritos. -Cuando recién recién llegué de México -me dice-, me preguntaron si quería comerme un burrito. Y dije que sí. Pensé que iba a ser como una tortilla o un taco. Pero resultó ser un burrote. Allá de donde vengo no se ve esto. Lo probé por primera vez aquí. Se llama Carlos y apenas lleva cinco días en EE.UU. Viene de Jalisco (Aguas Calientes). Y dice que vino recomendado por Luis. Su plato favorito es el taco al Pastor. "No me es difícil acoplarme a este trabajo porque allá en mi tierra yo trabajaba en una plaza haciendo tacos, pero allá los hacía al carbón. Carne de adobe. Una delicia. Aquí la siento más desabrida, dice, pero está bien. El que parece don Ramón se llama Santos. Es el más calladito y serio. Y como muchos de nuestros migrantes latinos habla quedito y prefiere concentrarse en su trabajo. El suyo es hacer guacamole, preparar las enchiladas, machetear la carne. Santos es de Guerrero. Y pienso que desde esa esquina, frente al fogón, noche a noche hace honor al nombre de su tierra. Carlos me dice que Santos ya está cansado, que ya son muchos años, que quiere regresar a Guerrero, que quiere cultivar en su parcela, que quiere descansar.

Acabo mi taco de buche y una página más de mi diario. Desde mi mesa veo cruzar tímida la niebla por la puerta. Mark me llama desde North Beach y me pregunta qué libros compré. Y yo le cuento sobre esas joyitas que con dedicación a veces uno encuentra entre los estantes viejos. Pero no le dije todavía que encontré una foto suya en Adobe Bookstore. Tampoco que quise robarla cuando supe que no estaba en venta. Pero no lo hice porque la sacó su amigo que es el dueño del lugar. Me emocioné mucho al verlo en su propio hábitat: rodeado siempre de libros.

Es tarde. Agarro mis cosas y me despido de los muchachos. La virgen de Guadalupe se queda vigilando al santo que machetea la carne como cada noche. Cierro la puerta.