viernes, febrero 27, 2009

Lawrence Durrell (y un fragmento de su correspondencia con Miller)

Henry Miller y Lawrence Durrell en 1962
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Un día como hoy (y a esta misma hora: 1:00 a.m.) nació el novelista y poeta británico Lawrence Durrell. Si tuviese más tiempo, me encantaría decir unas cuantas cosas sobre él, sobre su obra, y sobre su amistad con Henry Miller y Anais Nin. Me he internado en ese fascinante mundo gracias al material epistolario entre Durrell y Miller. Las cartas constituyen toda una revelación del mundo de dos grandes hombres y artistas. Lúcidos, honestos, generosos y visionarios.
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Todo empezó cuando Durrell leyó Trópico de Cáncer e inmediatamente escribió una carta elogiosísima a Henry Miller ("Saludo a Trópico como el libro de mi generación") que Miller contestó feliz y cauto ("Su carta es tan vívida, tan incisiva que tengo curiosidad por saber si usted mismo no es escritor"). Un millón de palabras se escribieron desde entonces hasta 1980, año de la muerte de Miller.
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Ahora mismo es, en Kitu, la una y dos minutos de la mañana, y el tiempo sigue y sigue y sigue, no se detiene. Las 24 horas no son suficientes. Hoy he pasado metida en mi pequeño estudio, trabajando en mi poemario. No me he movido del asiento más que para ir al baño y a la cocina, y en una tercera ocasión, sólo para salir al balcón y tomar una fotografía de las montañas que, por la tarde, se veían más imponentes que de costumbre debido a un choque brutal de clima: el cielo era terriblemente gris, casi negro, y sin embargo de una rendija el sol emitía unos rayos soberbios, y al mismo tiempo llovía. Tanta belleza me preocupa, porque sé que tan privilegiado escenario, no se debe a otra cosa más que al calentamiento global. En fin, como decía, he pasado trabajando en mi poemario, incluso tuve que faltar a mi ensayo de danza.
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Por otro lado, he leído unas cuantas cartas que me han emocionado mucho, muchísmo, unas desde San Francisco y otras desde España. Hasta el momento no he podido responderlas. Es curioso, a pesar de que a veces soy muy impulsiva, cuando se trata de responder una carta me gusta tomarme mi tiempo, hacerlo sin prisa, aunque sean dos líneas, me gusta otorgarle el tiempo que se merecen, y no atropellar u omitir ideas o sentimientos. Hoy me ha sido imposible responder. Lo haré mañana (mejor dicho en unas cuantas horas más). Qué oportunos los versos de Baudelaire, en los que dice: ¡Reloj! ¡Divinidad siniestra, horrible, impasible, cuyo dedo nos amenaza y nos dice: ¡Recuerda!
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A mí me lo recuerda de todas las formas, y sigue y sigue y sigue (me hace gracia pensar que aun con todo esto, con todo el tiempo que requiero para dedicarme a mis cosas, a las cosas que de verdad me interesan y me llenan, las pocas veces que salgo hay gente que me pregunta, pero que estás haciendo?... la mayoría de veces doy cualquier explicación y me evito decirles que escribir no es un hobby!!!! por mucho que me cause placer -incluso cuando estallo o me agarran fuertes bajones-, y que requiero dedicar mi tiempo a mi escritura, a las lecturas, a lo que en realidad me llena!! Pero de alguna forma les entiendo, pues a muchos de ellos -por no decir casi todos- nunca les he dicho que escribo, incluso ni siquiera saben que tengo un blog). En fin, ya que hablamos de Durrell y de cartas, transcribo un fragmento de la correspondencia entre los escritores antes mencionados. Aunque estoy agotada y quiero ir a la cama, no me resisto a compartirlo.
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¡A tu memoria, Larry!


Grecia
(27 de enero de 1937)

Querido Henry Miller:

Nací el 27 de febrero de 1912 a la 1 de la mañana. Lo de la sangre hindú debe de haber sido un error. Madre irlandesa. Padre inglés. Buena casta temerosa de Dios, lujuriosa, de los del motín que van a la iglesia. (Mi abuela se sentó en la terraza con una escopeta en las rodillas, esperando a los amotinados, perocuando le vieron la cara se fueron a otro lado. De ahí viene el rostro de familia.) Puedo tener un toquecito de hindú; ¿quién sabe? De cualquier manera soy uno de los expatriados del mundo. Es solitario verse separado de la raza de uno. Hay tanto de Inglaterra que amaba -y tanto que odiaba-, tanto que trato de limpiarme de la lengua, pero se pega. Ah, qué carajo, nací para ser el ahijadito de Hamlet... los horóscopos no pueden tocarme ¡Ya estoy loco!

(...)
Nunca pasé realmente hambre -pero me pregunto si las raciones escasas no son la muerte en otro grado-; conocí a Nancy que estaba en posición igualmente precaria y entablamos una asociación incongruente: un sueño de botellas rotas, escupitajos, comida en latada, carne rancia, urinales, el olor de los hospitales.Y así, bueno, hicimos un poco de beber y morir. La segunda lección según san Pablo. Pusimos juntos un estudio fotográfico. Se hundió. Intentamos carteles, cuentos cortos, periodismo....todo, menos venderle el culo a los clérigos.
(...)
Bueno, ahí la tiene. Mi vida es como un gusano picado. Hasta los onces recuerdos maravillosos... blanco, blanco los Himalayas desde las ventanas del dormitorio.Los gentiles jesuitas vestidos de negro rezándole a nuestra señora, afuera, en los caminos de frontera, los chinos que caminaban tiesos, y los tibetanos que jugaban a los naipes en el piso: las fisuras azules en las montañas. Dios, qué sueño los pasos de montaña hacia Lasa, azules de hielo y descongelándose suavemente hacia la prohibida ciudad sagrada. Creo que Tibet es para mí lo que China es para usted.Viví a sus orillas con una felicidad de copla infantil.
(...)
Y ahora, ilustre, llegó el día en que Trópico me abrió un agujero en el cerebro. Me liberó de inmediato. Tuve tal maravillosa sensación de absolución -de libertad de culpa- que pensé en enviarle una nota.
Trópico me enseñó una cosa valiente. Escribir sobre la gente de la que sé algo ¡Imagínese! Tenía esa colección de personajes grotescos en mi interior y no había escrito una línea sobre ellos, sólo sobre ingleses heroicos y muchachas que parecían palomas, etc.(siete chelines seis peniques el volúmen). Toda la colección de hombres y mjueres se abrió ante mí como una navaja.
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Durrell-Miller: cartas, 1935-1980. Por Lawrence Durrell, Henry Miller, S. MacNiven. Compilado por S. MacNiven. Siglo XXI, 1993.

miércoles, febrero 25, 2009

Buck Owens - Act Naturally

Hoy es día de country music. Y le toca el turno a Mr. Buck Owens, uno de los grandes del género. Buck, junto con Merle Haggard, fue el líder del sonido Bakersfield, una interpretación más eléctrica y rockera del hardcore honky tonk como alternativa al sonido pop dominante en los años sesenta en la música country. Owens fue el primer artista country que emergió en Bakersfield (y no en la habitual Nashville) logrando un total de 15 números uno consecutivos a mediados de los sesenta, con un total de 20 a lo largo de su carrera. Fue conocido también por su faceta televisiva, en el show Hee Haw (una comedia country). El tema que hoy propongo: "Act Naturally", me encanta. Y fue interpretado también, en su momento, por mi querida Loretta Lynn, y por Los Beatles.
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A continuación, comparto la letra de Act Naturally, y enlazo el video (no he podido cargarlo aquí), de 1965, en el que Mr. Owens nos deleita, respaldado con la aguda voz de Don Rich. Y como bonus, otra buena canción: Down to the river.
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Filmaremos una película sobre un hombre que está triste y solo/ y todo lo que tengo que hacer es actuar naturalmente.
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¡Que lo disfruten!
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Act Naturally
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They're gonna put me in the movies
They're gonna make a big star out of me
We'll make a film about a man that's sad and lonely
And all I have to do is act naturally
[CHORUS]
Well, I bet you I'm gonna be a big star
Might win an Oscar you can never tell
The movie's gonna make me a big star,
'Cause I can play the part so well
Well, I hope you come and see me in the movie
Then I'll know that you will plainly see
The biggest fool that ever hit the big time
And all I have to do is act naturally
We'll make a film about a man that's sad and lonely
Begging down upon his bended knee
I'll play the part but I won't need rehearsing
All I have to do is act naturally
[CHORUS

martes, febrero 24, 2009

Tullpucuna y el Taita Carnaval

¡Juyayay, carajo!
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Este año pasé el feriado de Carnaval en Kitu, y como parte de las actividades programadas, el grupo de danza tradicional Tullpucuna participó en el "Desfile del Sur", uno de los más grandes eventos realizados en la capital ecuatoriana. Luego de una semana un tanto gris, en la que casi nada me motivaba, la participación de mi grupo en este desfile me levantó el ánimo (bailar siempre tiene ese efecto revitalizador en mí). Sin embargo, a la hora de la hora, no bailé, debido a que los organizadores pidieron como requisito que cada grupo escoja una muchacha que los represente, una wuarmi bonita, es decir una especie de reinita, y adivinen a quién escogieron.... pues sí, amigos. La idea no me agradó tanto, pues quien salía escogida debía subirse a uno de esos inmensos carros alegóricos, lo cual implicaba no bailar. Pero bueno, todo sea por mi grupo. Me subí. Y debo admitir que no me arrepiento, la gocé en grande. Una vez arriba, aproveché mi lugar "privilegiado" para observar un sinnúmero de personas, cosas, escenas.... en fin. Fue muy divertido. Después de todo, no todos los días una puede recorrer varios kilómetros, durante la noche, subida en un inmenso carro alegórico, pasando -literalmente- al ras de segundos y terceros pisos de casas ajenas.

En el mismo carro alegórico, también se subió una reinita (creo que representaba alguna institución) me dijo que no tenía nada que ver con el arte. Pero eso sí, estaba con todas las de ley: corona, banda, mini... Era curioso, mientras ella me pedía un espejo para arreglarse, cada 5 minutos, hasta la punta del cabello (no pude ayudarle pues no cargaba más que mi cámara), yo le pregunté si tenía algo para calentar el cuerpo, ya saben, canelazo, puntas o cualquier licor que me libre del frío implacable de la noche quiteña. La reinita se rió, pensando que lo que dije era una broma. Menos mal, Juanito, un amigo del grupo, me pasó, por abajo, una botellita con algo fuerte (que hasta ahora no sé que fue), que me sentó muy bien. Por otro lado, la música estuvo excelente. Nos precedía una banda de pueblo y atrás un grupo que bailaba saya boliviana. Yo fui con mi traje de Pujilí, igual que mis compañeros, quienes sí bailaron durante el trayecto.

Al comienzo del desfile

Ya en medio camino, alrededor de 32.000 asistentes

(la foto sale movida porque es dificil fotografiar cuando todos mojan a todos)

Cabe recalcar que El Carnaval, a pesar de tener sus diversas variantes y costumbres de acuerdo a la ubicación en el país, tiene rasgos muy similares, cargados de historia y tradición. Pero una de las caractéristicas comunes es la de mojarse unos a otros, jugar con agua, espuma, harina, tinta, huevos, etc, etc, etc. Uno de los más importantes, en Ecuador, es el de Guaranda (y de los que más he disfrutado), música, coplas, disfraces, y -en el que según dicen- es donde "más salvaje se juega". Pero por más mojado que uno esté no hay nada que un buen "pájaro azul" (bebida propia de la región, hecha a base de puntas o aguardiente) no pueda remediar. En Ambato (Tungurahua), la celebración es conocida como la Fiesta de las Flores y de las Frutas. En Cuenca (Azuay), la "mojada" se acompaña con mote pata (caldo compuesto de cuchicara, carne de cerdo y longaniza), tamales rojos, hornado y el dulce de higo con queso. En Imbabura, durante el Carnaval, se desarrollarán ferias textiles, de comidas típicas, festivales culturales y presentaciones artísticas en cuatro citas importantes: la Expoferia Atuntaqui; el Festival Coangue, en el valle del Chota; el Carnaval y Cultura por la Vida, en Pimampiro, y el Pawkar Raymi en comunidades de Otavalo.

Para el indígena, el "Taita Carnaval", que representa el padre de la fiesta, debe ganar una batalla con el "Guambra" o "Yarcay", que representa la hambruna y la miseria, para asegurar mejores cosechas en el siguiente año.
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Algunos integrantes:
De izq. a der. Mirelle, Karla S., Paola, Rocío (mi mamá), Yo, Monica, Satiago, Geovana.

Mi madre y yo, en el Tullpu movil (todavía sin rastros de espuma ni harina ni agua)

sábado, febrero 21, 2009

106 años de Anais Nin

Anais Nin
(Paris, 21 de febrero de 1903- Los Ángeles, 14 de enero de 1977)

Hoy se cumplen 106 años del natalicio de una de mis mujeres: Anais Nin. La neurótica, la descarada, la transgresora, la valiente, la bailarina de flamenco, la que al principio no fue tomada en cuenta por algunos editores y tuvo que imprimir sus propios libros, ayudando también a sus amigos, todos ellos escritores underground en Nueva York. La que estaba convencida de que la única anormalidad es la incapacidad de amar. La que mantuvo intensos romances con Henry Miller (quien le dedicó a Anais Primavera Negra) y con su esposa: June Mansfield; con sus psicoanalistas René Allendy y Otto Rank; con Joaquín Nin, su padre, entre otros, y su amistad con intelectuales y artistas como Dalí y Gala, Carpentier, César Vallejo, Pablo Neruda, Chaplin, Cortázar, Blaise Cendrars y Tanguy, André Breton, Antonin Aratud, etc.
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Hoy me limito a brindar por ella y copiar un fragmento de su Diario Amoroso: Incesto. El texto corresponde al día en que Anais cumplió 30 años; en él aparece, una vez más, la figura de su amante y compañero de letras Henry Miller.
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¡A tu memoria mi querida Anais!
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21 de febrero de 1933

Mi trigésimo cumpleaños empieza con un regalo de Henry, una página desenfrenádamente cómica en la cual ha escrito notas recordatorias para él mismo, como "Roba buenos libros de la Biblioteca Americana. Sé Tauro. En los días de frío, pinta las paredes del dormitorio con furia. Llévale Á Rebours a Anais. Invita a Zadkine a cenar." Luego me telefonea.
Paso una hora placentera con Allendy.
Los dos últimos días han sido soberbios, un poco agobiada por las tareas que me he impuesto. Un poco envejecida por mi amor a lo eterno. Ya a mis trece años era vieja, cuando sentí por primera vez los horrores de la vida y empecé a hacer de madre de mis hermanos. Un punto de semejanza con Allendy es que él también a dado su vida a los demás. Fundamentalmente, yo todavía no vivo para mí misma. Lo que realmente quiero es abandonar a Hugo, a Madre, a Joaquín, a Allendy y a Eduardo, para entregarme a Henry y a la aventura. Y nunca lo haré. No haré con otros lo que hicieron conmigo, ¡nunca!.

(...) No es por casualidad que mis amores y amistades ocupen en mi vida un lugar tan inalterable e importante.
Todo esto que refiero, todos los lugares, personas e incidentes se convierten en algo como una aventura, como un viaje, cuando estoy tendida en la cama de Henry, con la cabeza de él eposando en mi pecho. Duerme pesada y pacíficamente, cogido a mi mano, y yo permanezco tendida, maravillada de mi contento, de mi sensación de haber llegado, de haber alcanzado el fin y el propósito de mis actividades. Me parece que aquí estoy en mi hogar, y eso me aterra, porque no sé si Henry cree en la misma finalidad, en este matrimonio. Quizá sólo sea una etapa de su vida. Pero se despierta y me doy cuenta de cómo se aferra a mí. Pero la vida me da pavor. Comprendo los temores de Allendy. Sigo amando demasiado, me aferro demasiado. Mi amor no pierde intensidad ni siquiera dispersándolo.

Anais Nin, Incesto: Diario Amoroso. Ed. Siruela, España, 1995.

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viernes, febrero 20, 2009

Hunter S. Thompson

Hunter S. Thompson
(EE.UU. 18 de julio de 1937- 20 de febrero de 2005)
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Hace cuatro años, Hunter S. Thompson le disparó a una de las mentes más lúcidas dentro del periodismo y la literatura norteamericana: la suya. Fue con una calibre 45, una Smith & Wesson semiautomática 645, con la que se voló los sesos mientras hablaba por teléfono con su compañera. Pero antes de morir, Dr. T. había planeado al detalle su funeral: pretendía una esfinge gigante de un puño con un peyote agarrado, el símbolo de su periodismo Gonzo, que escupiera a la noche del desierto sus cenizas con fuegos artificiales mientras sonara Mr. Tambourine Man. El funeral lo pagó su amigo Johnny Depp, quien encarnó a Thompson en la película Miedo y asco en Las Vegas, y quien también protagonizará The Rum Diary (ambas basadas en los libros homónimos de Thompson).
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Las cenizas de Thompson escupidas a lo gonzo en el desierto

Cuando lo leí por primera vez, me identifiqué mucho con su estilo, pues el mío ya en ese momento -aún sin saber de gonzos ni otros referentes- tendía a parecércele en el sentido de que quien contaba la crónica era parte de la historia que relataba. Me atrapó. Además, cuando empecé a conocer aspectos de su vida, le tomé cierto cariño. Hunter, escribía afilando su pluma, sacándole punta a sus ideas y vivencias; y cuando debía entregar algo en su trabajo, casi siempre lo hacía a último momento, pero siempre lo hacía bien. Viajó por varios países, incluyendo algunos de sudamérica; y se metió en más de un lío por decir lo que pensaba, el riesgo era una de sus drogas y no le gustaba que lo clasificaran en ningún grupo.

Tom Wolfe, quien también supo destripar con su pluma el sueño americano, escribió un artículo tras la muerta de Thompson, titulado Un amigo americano, en el que decía: "La vida de Hunter, como su obra, fue un alarido largo y salvaje, para usar la expresión de Whitman, de libertad y parodia –alimentada por las drogas– de todas las convenciones sociales que comenzaron en los ‘60. En esa empresa, Hunter fue algo completamente nuevo, algo único en nuestra historia literaria. Cuando incluí un fragmento de The Hell’s Angels en una antología de 1973 llamada El Nuevo Periodismo, él me dijo que no formaba parte de ningún grupo. Que él escribía a lo “gonzo”. Que era sui géneris. Y eso es lo que era.

Sin embargo, también fue parte de una tradición centenaria de las letras norteamericanas: la tradición de Mark Twain, Artemus Ward y Petroleum V. Nasby, escritores cómicos que le agregaron a la comedia humana un nuevo capítulo en la historia de Occidente, en particular, en la historia norteamericana, y escribieron de un modo que era parte periodismo y parte memorias personales, combinadas con los poderes de una invención salvaje y una retórica aún más salvaje inspirada por la bizarra exuberancia de una civilización joven. Ninguna categorización abarca esta nueva forma, excepto la palabra inventada por el propio Hunter Thompson: gonzo."

Otro elemento que me infundió confianza al descubrir a Thomspon fue Francis Scott Fitzgerald. Thompson se identificaba muchísimo con él. De hecho, en sus inicios solía leer El Gran Gatsby completo y en voz alta para captar la música de las palabras, el ritmo. Sin embargo, la diferencia entre Scott y Thompson, como bien lo describe Luis M. Alonso, es que el primero miraba en las vitrinas de las pastelerías y se detenía delante de las fachadas de las tiendas de los ricos, mientras que el segundo lo que quería era romper los escaparates. Por eso, el estilo gonzo fue una consecuencia precisamente de esa ansia por participar activamente en la historia que después iba a contar.
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¡A tu memoria querido Hunter!

jueves, febrero 19, 2009

El ojo de Henri Cartier- Bresson

FRANCE. Marseille. The Allée du Prado. 1932.
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SPAIN. Madrid. 1933. An unemployed man and his child.
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GREAT BRITAIN. England. London. Hyde Park in the grey drizzle. 1937.
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INDIA. Gujarat. Baroda (Vadodara). 1948. On the 39th birthday of the maharajah of Baroda, sugar-balls are distributed to the poor.
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MEXICO. Mexico City. Calle Cuauhtemoctzin. 1934.
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Fuente: Magnum Photos

miércoles, febrero 18, 2009

De Lucho Gatica, boleros y literatura

Cantando en Specs. Bruce en el piano
San Francisco
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Quien me conoce sabe que el bolero es un género que adoro. Quizá mi favorito a la hora de cantar. Cuánta pasión, cuánto desgarre, carajo. Crecí escuchándolo desde muy pequeña, y aprendí a reconocer con precisión a quién correspondía tal o cual voz. Que si Lucho Gatica, que si Olga Guillot, que si Antonio Machín, que si Omara Portuondo, que si Daniel Santos, que si José Feliciano; y, desde luego, nuestros queridos ecuatorianos: Julio Jaramillo, Olimpo Cárdenas y Patricia González, entre muchos otros. Algo que siempre agradeceré a mis padres.
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Algunas personas que me llevan unos cuantos años encima se sorprenden al ver cómo suelto títulos de canciones que incluso ni ellos recuerdan. Suelen decirme que es raro encontrar a una chica tan jóven que se apasione por este ritmo (en el colegio solía llevar mi walkman con grabaciones de boleros cuyas letras sacaba durante las clases de matemática); y que definitivamente la mayor parte de mi generación se inclina por otro tipo de géneros. -Pues ellos se lo pierden-, respondo. Lo que es yo, con el bolero me llevo muy bien. Siempre lo he dicho: Si hubo una vida pasada, definitivamente fui cantante de boleros en alguna cantina (o al menos ese fue uno de mis oficios). Por eso, entre tantos buenos recuerdos musicales que guardo de San Francisco -además del blues, del jazz y de uno que otro country de Loretta Lynn que solía cantarle a Mark en algún taxi de regreso a casa- está el bolero.
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Para mí fue una experiencia jodidamente buena el haber podido cantar frente a amigos y desonocidos aquellos boleros clásicos. Fue como liberar todas las ganas contenidas en mi garganta. Recuerdo que Mark, la noche en que nos conocimos en Caffe Trieste, luego de mi recital de poesía, fuimos a Tosca, uno de los bares de North Beach, cuyo dueño es uno de sus mejores amigos. Llegamos con el judío bohemio, pero mientras él se dedicaba a jugar billar, nosotros hablábamos de música. Le canté un par de estrofas de otros de mis favoritos: José Alfredo Jiménez y doña Chavela Vargas (a ese par nadie los destrona de las rancheras). Y de canto en canto -y como una especie de premonición de que esa sería una de las canciones de despedida en mi último día en Frisco- Mark me preguntó si sabía "El Reloj" de Lucho Gatica. -Ahhh -dije en mi mente- pero este sí que es un tipo extraño, no sólo dice ser policía sino que conoce a los duros del bolero. Al miércoles siguiente, Bruce, un pianista muy bueno de la ciudad, me propuso cantar junto a él. No le dije nada a Mark sino hasta cuando lo llamé al trabajo (es decir mientras caminaba por la zona) y le canté en vivo desde Specs. Qué noches aquellas. Todavía debe estar el eco de mi voz en aquellos rincones de madera, con letras de clásicos como: La Barca, Historia de un amor, Contigo aprendí, En un rincón del alma, Sabor a mí... en fin.
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Quiero compartir un fragmento de una entrevista que encontré por ahí, realizada hace un par de años al rey del bolero: el chileno Lucho Gatica. En ella el cantante habla sobre la influencia que ha tenido este género en la tradición narrativa latinoamericana. Hoy -que ando más blue de lo normal- me sienta bien escuchar unos cuantos boleros, directo a la yugular o con la vena abierta como decimos en mi tierra. Así que les dejo con el texto, mientras voy por algo más fuertecito, algo que me abrigue la garganta hasta que el cielo decida escampar.

El bolero en la narrativa latinoamericana

Lucho Gatica

"El primer bolero fechado -según la mitología bolerística- fue compuesto por Pepe Sánchez en 1885, en Santiago de Cuba, llamado "Tristeza". Así como a cierta narrativa (y cine norteamericano) le viene de perilla el jazz , a cierta narrativa latinoamericana le correspondería el bolero. Hay un correlato innegable entre novela y bolero en América Latina; lo que no es sólo rastreable en obras narrativas que dan cuenta temática o anecdótica del él, sino también en textos en que el bolero es el eje estructurador. Los más disímiles narradores latinoamericanos han titulado sus obras con alusiones bolerísticas o con la mismísima palabra bolero.

En "Tres Tristes Tigres" de Cabrera Infante, por ejemplo, el bolero es una referencia que le da sentido lúdico al relato, con el clásico enunciado capitular "ella cantaba boleros", a propósito de una intérprete mítica del género. En "La Traición de Rita Hayworth" de Puig, en cambio, el folletín y la entrega de información narrativa a través del sustrato radiofónico, al igual que en "La Tía Julia y El Escribidor" de Vargas Llosa, conforman una especie de voluntad programática que sería reeditada en otros proyectos narrativos; tanto de la vertiente nostálgica, en tanto configurador del espacio amoroso (Bryce Echenique), o como en las propuestas de género, en que la impostura de gesto y del maquillaje arman un tipo de crónica, como es el caso de Lemebel, que sin una explicitación estricta, lo instala como signo de la exacerbación del lugar común amoroso, afectado, que patenta la inversión sexual por el exceso y la sobre carga simbólica."

De Lucho Gatica: "El bolero es todo" Por: Marcelo Mellado. El Mercurio. 21, Noviembre 2007.

lunes, febrero 16, 2009

Entre el río de Heráclito y dos escenas de Leconte


Me despierto en la madrugada con una sola escena en mi mente, una de la película francesa de Patrice Leconte: El Marido de la Peluquera. Me martilla una y otra vez la última parte, secuencias y cortes palpitando en mi cabeza: la pareja follando mientras cae la tormenta; la desesperación en el rostro de ella; la música de un país lejano; el puente bajo el cual corre el agua endemoniada; y, finalmente, el salto. Todo se distorciona en un segundo. El salto. El puente. Su cara. La inmortalidad. Cuántas veces he sentido lo mismo, el instinto frente a la incertidumbre. Mejor marcharse para nunca ser olvidada. Blanco y negro. Afuera llueve. Y mi cama es el puente del río de Heráclito. Y yo es otra. Soy la chica del puente. Pero no aparece nadie que me diga que estoy a punto de cometer una estupidez. Soy la chica del puente. La paternier del tiempo. Y me cubro con la sábana. Pero no hay aplausos desués de las cuchillas. Soy valiente, y por eso lloro. Quisiera decir que lo hago por aquellos que no tienen lágrimas, por los que nunca las tuvieron. Por los que nacieron secos. Por los que no se atrevieron a saltar de sus propios puentes. Pero sería una mentira. Yo lloro para empapar mi cuerpo. Para ver que algo cae sobre mis sábanas, para saberme húmeda a pesar del barro en mi vientre. Lloro con descaro sobre el puente del río de Heráclito. Lloro porque soy valiente. Porque alguna vez me bañé en sus aguas. Lloro porque sé lo que se viene. Por eso doblo mis piernas. Y respiro con fuerza. Y tomo impulso. Y cuento hasta tres. Pero cuando estoy a punto de saltar, el río desaparece. Y, nuevamente, no me queda otro remedio que abrir los ojos.

sábado, febrero 14, 2009

7 jugadas en blanco y negro


A Mark Álvarez.

1

Llevo tacones
Y un cuervo escondido en mi vientre
Visto de blanco
Para camuflarme al otro lado del tablero.


2

La siguiente movida
Le corresponde al caballo blanco
El peón lo mira desafiante
El caballo permanece inmóvil
Puede comerlo, pero no lo hace
Sabe que detrás de esa mirada
Se esconde su reina.


3

Cuando las piezas están dispersas
El tablero es cama general
Se pierden las identidades
El rey queda desnudo
Las torres no son capaces
De escoltar a nadie.
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4

Sentado en la barra del Bar
El alfil quiere comerse a la reina
A tres sillas de distancia.
De nada le sirve moverse
De esquina a esquina.
Todo lo que necesita
Son dos pasos al frente
Y girar a la derecha.
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El alfil daría todo por ser caballo.


5
Sentado en la misma barra
El caballo piensa en la rapidez del alfil
Y en su incapacidad de usarla.


6

El caballo blanco es viejo
La reina negra es joven
El tiempo les hace jaque.


7
La reina se monta en el caballo
Y juntos abandonan el tablero
Jaque mate al tiempo.
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De Va por cuenta del destino.
(inédito)
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martes, febrero 10, 2009

Arthur Miller y Bertolt Brecht (fragmentos)

(EE.UU. 17 de octubre 1915 -10 de febrero 2005)

WILLY-(Pensativo.) Trabajó uno toda la vida para comprar una casa, y cuando, por fin, la casa es ya de uno... no hay quien la viva.
LINDA-¿Y qué le vas a hacer? Así son las cosas. Y la vida sigue su camino.
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Arthur Miller, Muerte de un viajante, Tusquets, Barcelona, 2005.

Bertolt Brecht

(Alemania, 10 de febrero, 1898- 4 de agosto, 1956)

Lo viejo nuevo
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Un discípulo dijo a Me—ti: «Lo que enseñas no es nuevo. Lo mismo han enseñado Ka—meh y Mi—en—leh y muchísimos otros.» Me—ti respondió: «Lo enseño porque es viejo, es decir, porque podrían olvidarlo y considerarlo válido sólo para tiempos pasados. ¿No hay acaso muchísima gente para la que es totalmente nuevo?» Sólo veo manuales que contienen información sobre la filosofía y la moral de los círculos más selectos. ¿Por qué no hacen manuales sobre las comilonas y demás comodidades desconocidas de las clases bajas? ¡Como si éstas sólo ignorasen quién fue Kant! Es triste que mucha gente no haya visto las pirámides, pero más angustioso me parece que aún no haya visto un filete en salsa de champiñones. Una simple descripción de los distintos tipos de queso, clara y expresiva, o bien la evocación artística de una auténtica tortilla, tendrían sin duda un efecto formativo.
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Bertolt Brecht, Me—Ti Libro de los Cambios y Diálogos de refugiados. Alianza Editorial,1991.
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¡Salud!, a la memoria de estos dos grandes dramaturgos.

lunes, febrero 09, 2009

Mención especial para el escritor José Ángel Barrueco

Desde este espacio quiero felicitar a mi querido amigo, el escritor zamorano José Ángel Barrueco, quien el pasado 4 de febrero obtuvo una mención especial en el I Premio Megustaescribir, organizado por la editorial Random House Mondadori, por su otro blog Te escribiré una novela. A continuación, comparto una de sus entregas.
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"Entonces pensé en la muerte. Porque hablar de la guerra conduce el pensamiento hacia un laberinto de cadáveres, un jeroglífico confuso en brazos y piernas desmembradas, con un campo contaminado de detritus humanos y aspecto de casquería en la que ha muerto hasta el carnicero, que es el patrón que suele desmenuzar las piezas.
Pensé en la muerte y en el dolor. No estamos preparados para la vida en soledad ni para la muerte. Uno piensa en sí mismo, de viejo y enfermo, y cree, en su inocencia, que para entonces, cuando le alcance la hora, habrá reunido el valor suficiente para evitar el miedo. Pero no es así. Nunca lo es. Nunca se renuncia del todo a vivir, ni aunque seas un suicida."
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Un abrazo fuerte JAB, ya sabes lo que creo de tu pluma.

"House" y "Two and a half man" ganadoras del People Choice Award 2009

Elenco de House
Ayer pude ver -aunque incompleta- la transmisión de los People Choice Awards 2009 (los premios escogidos por la gente a través de Internet), en su edición número 35. Quedé satisfecha. Dos de mis series favoritas resultaron ganadoras: House y Two and a half man. La primera se llevó dos galardones: mejor serie dramática y mejor actor de reparto (Huge Laurie, más que merecido);y la segunda, en la categoría comedia.
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Otra de las series ganadoras, de mi agrado, corresponde a la serie animada Los Simpsons.
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Charlie Sheen, Charlie Harper en la serie

(Y aunque esta imagen no corresponde precisamente a Two and half man, no me resisto a colocarla)

A continuación algunas de las nominaciones en lo que respecta a series televisivas (Los ganadores se destacan con negrita):
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Serie dramática preferida:
C.S.I. (esta es otra serie que me encanta)
Anatomía de Grey
House
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Serie cómica preferida:
Samantha ¿Qué?
Dos hombres y medio
Ugly Betty
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Serie de animación preferida:
Padre de familia
Los Simpson
South Park
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Actor de televisión preferido:
Patrick Dempsey
Hugh Laurie
Charlie Sheen

CREATURA # 36

No pude subirla antes, pero cumplo con la recomendación de este fabuloso fanzine 100% independiente, que me llegó hace un par de semanas -como cada mes- desde Illescas (España), enviado por el incansable Andrés Pérez Blanco (más conocido como "El Kebran"), quien -junto a otros colaboradores- nos ofrece novedosas notas culturales al más puro estilo creaturo.
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Por cierto, en la contraportada digital de este número se anuncia el recital: Poesía en los Bares IV, y desde ya quiero enviar mis mejores deseos a los poetas incluídos en el cartel; y desde luego, al Kebran, el responsable de esta cuarta edición. Yo tuve el honor de participar en el Poesía en los Bares III, y qué puedo decir...todo estuvo 10! Y este, sin duda, será un evento a destacar.
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viernes, febrero 06, 2009

John Cheever - Diarios


(fragmento)
Sentado en las piedras frente a la casa, mientras bebo whisky escocés y leo a Esquilo, pienso en nuestras aptitudes. Cómo recompensamos nuestros apetitos, conservamos la piel limpia y tibia y satisfacemos anhelos y lujurias. No aspiro a nada mejor que estos árboles oscuros y esta luz dorada. Leo griego y pienso que el publicista que vive en frente tal vez haga lo mismo; que cuando la guerra nos da un respiro, hasta la mente del agente publicitario se inclina por las cosas buenas. Mary está arriba y dentro de poco iré a imponer mi voluntad. Ésa es la punzante emoción de nuestra mortalidad, el vínculo entre las piedras mojadas por la lluvia y el vello que crece en nuestros cuerpos. Pero mientras nos besamos y susurramos, el niño se sube a un taburete y engulle no sé qué arseniato sódico azucarado para matar hormigas. No hay una verdadera conexión entre el amor y el veneno, pero parecen puntos en el mismo mapa.

John Cheever, Diarios. Ed. Planeta. Barcelona, 2006.

miércoles, febrero 04, 2009

Música andina: Trencito de los Andes en Kitu

Trencito de los Andes en Faccha (1987)
Imbabura-Ecuador

Empiezo este mes con buenos proyectos junto a Tullpucuna, mi querido grupo de danza. El viaje que realicé hace poco a Otavalo (y que tengo pendiente publicar aquí) me ha marcado de una manera especial; viví una experiencia particular con los mashi kuna de la comunidad de San Juan Alto, por lo que mis viajes al norte serán más seguidos; sobretodo en este mes. Febrero es el mes del florecimiento (sisa pacha), y en Otavalo, en particular, se celebra el Pawkar Raymi, del que también hablaré más adelante. El punto es que este es uno de los meses en que más podemos disfrutar de nuestra música andina, de la danza, de los rituales, del encuentro. Aprender desde lo sencillo.
Se llevará a cabo una serie de eventos que ya detallaré. Pero empezaré con este, que si bien se trata de un grupo que no nació en el altiplano, su respeto por nuestra cultura y su filosofía de vida por más de 30 años tiene que ver con lo andino y el conocimiento ancestral. Se trata del grupo italiano Trencito de los Andes, toda una institución en el género. Es uno de mis grupos de música andina favoritos. Es increíble, la primera vez que los escuché pensé que eran indígenas, pues el sentimiento que le ponen a cada una de sus canciones es comparable con aquel que lo hace a partir de su memoria ancestral, del que lo lleva en la sangre. Nadie adivinaría que son italianos, pues las letras que escriben y sus voces, nos trasladan a cualquiera de las comunidades andinas; la pronunciación de un quichua perfecto, acentos y énfasis, silbidos y voces, toda su interpretación es maravillosa. Todo esto tiene una explicación muy simple, los integrantes de Trencito de los Andes no sólo han sido amantes de nuestra música, sino que se entregaron totalmente, y por eso se vinieron desde muy lejos, vivieron y convivieron con nuestra gente, y con los hermanos peruanos, bolivianos, etc. Con años y años de investigación, los resultados no podían haber sido otros.

Alguna vez, Raffaele dijo: "jacha sicuri...me siento como un pobre exiliado en su tierra. Mi familia, mis raíces están en Roma, pero mi filosofía de vida, mi corazón, está en el altiplano". Y ese sentimiento ha sido compartido con muchos músicos indígenas y runas de nuestra tierra.


Trencito de los Andes se presentará hoy mañana en Kitu, a las 20:30, en el Teatro Sucre, en el casco viejo. Y el 13 de febrero en La Carpa, de Otavalo. Será su primer concierto en público en la capital ecuatoriana, por lo que desde ya tengo asegurado mi asiento. La formación original, compuesta por los hermanos Raffaele y Felice Clemente, Daniela Lorenz, Laura Grasso y Luis Gramal sube a escena junto a unos cincuenta músicos. Aunque en realidad ya no se llaman Trencito de los Andes sino Il laboratorio delle uova quadre (El laboratorio de los huevos cuadrados), este cambió de nombre se dio en Roma en octubre de 2006, como parte de la evolución de tan legendaria agrupación, que tras un largo proceso -cuyas sucesivas y sorprendentes etapas quedan documentadas en más de 20 discos grabados a lo largo de 30 años- culmina y cierra su ciclo existencial con un descubrimiento que no dejará a nadie indiferente.


Según sus integrantes, Il Laboratorio delle uova quadre lleva en su ADN el patrimonio de sabiduría conseguido por el proyecto que le precedió y recoge su propio legado. Se trata, en síntesis, de explorar las potencialidades de las formas de la música latinoamericana descubierta y consolidada por «Trencito de los Andes» y, sobretodo, de formar conciencias capaces de acogerla.

Yo asistiré mañana con mis compañeros de Tullpucuna, tenemos gran expectativa ya que una de nuestras coreografías corresponde a la música de Trencito, una de las canciones más bellas: el Zig Zag.
Bailando el Zig Zag

Sé que mañana asistiré a uno de los mejores conciertos de los últimos tiempo. Hermanitos del charango, complices del rondador, de la quena, de la flauta. Mañana nos encontraremos. “Nukanchik runatakikunaka paktamikan tukuy pachapi” (Nuestra música andina estará por siempre).

Kitu

Panecillo
Kitu-Ecuador

Carla Badillo Coronado.

lunes, febrero 02, 2009

Mientras nadie me prepara un café con whisky

Recibo un correo de Héctor, mi maestro. Me alegra saber que sigue vivo. Lo imagino como siempre: con un whisky en la mano, y su mirada clavada en el hielo. Lo imagino casi ciego. Con todos los colores reprimidos bajo sus párpados. Aún no le respondo, seguro nos encontramos uno de estos días. Y quizá entre a su casa diciendo: Hola, mi querido Héctor, joven maestro viejo, ha llegado su alumna predilecta, la niña vieja, la que aprendió a escuchar la nostalgia de los muertos. Él se reirá y me dirá: pero qué dices, mujer, si la nostalgia es el sufrimiento por el deseo inclumplido del retorno, y los muertos, mi querida Carla, ni sufren ni retornan. Entonces él sonará razonable y yo libresca. Y no es que no sepa que su significado esté en las raíces griegas nostos y algos, regreso y dolor, y que sea mi palabra favorita en español, y también en portugués, desde la primera vez que escuché la palabra Saudade en la voz de Vinicius de Moraes. Nostalgia, qué bien lo explica también Kundera. Pero es lógico que Héctor no me entienda, pues cuando quería contarle cómo fue que aprendí tal absurdo, me hallaba en Roma, y desde ahí le envié una pequeña carta electrónica. Le escribí frente al panteón romano, pero el mensaje rebotó. Y nunca más volví a intentarlo.

Hoy, después de varios meses, recibo un pequeño mesaje de Héctor. Y siento como si jamás me hubiese movido a ninguna parte. Con tres o cuatros frases me siento cercana, y supongo que eso es bueno. Todo es bueno hasta que no llegue el hastío. Y es posible que ni él ni yo no tengamos merito en ello, porque han sido las circunstancias las que más bien no han permitido aburrirnos el uno del otro. Héctor es una especie de Academia a la que siempre regreso. Con quien puedo hablar sobre José Alfredo Jiménez o Hanna Arendt, de la mierda de educación en nuestras aulas hasta la metáfora del amor abandonado en la historia de Ariadna y Teseo; de Yasunari Kawabata, de Fernando Vallejo, de Gean Jenet, de Gómez Jattín, de su abuela, de la mía, de las telenovelas, de Martín Barbero, de la coca-ína, de las tardes de Quitu, de sus mujeres, de mis amores, de la vejez, del cristianismo, de la culpa (osea del cristianismo), de sus plantas, de mis consultas con el terapeuta, de Política, de ocio, de Onetti, de Bukowski, de Miller.... siempre aprendo algo, siempre. Entre los dos no hay trucos, sólo enseñanzas y desencantos -es decir conocimiento- y de vez en cuando una canción de Chavela Vargas, bien cantada, carajo.

Uno de estos días, regresaré. Y llevaré en mis manos La Playa, de Cesare Pavese, para devolvérsela después de tantos meses. Y él me devolverá Sartoris de William Faulkner (sólo a alguien como a él podría confiarle ese libro). Los dos no nos robamos, está claro. Todavía recuerdo la primera vez que fui a su casa para uno de los primeros tortuosos y fascinantes bosquejos de mi Tesis. De entrada Héctor me adviertió: "toma todo lo que quieras, pero cuidado con los libros", como si me interesara algo más, pensé. Pero luego él mismo me prestó más de uno. No hubiese sido tan tonta como para robarme un libro y perder todos los que vinieron después. La Playa fue uno de esos. Cuando me lo prestó, Héctor juraba que Pavese había muerto fusilado, y yo le dije que no, que se había suicidado en una habitación de hotel después de recibir un premio literario. En cualquier caso, nos queda su obra, y a mi queda devolverle La Playa. Ahora mismo abro el libro y vuelvo a leer uno de los fragmento que señalé cuidadosamente:

Profesor. He recibido su carta hace unos días y hoy he terminado de leerla. No sé si usted también vuelve a Turín porque ha sido tan feliz allí, en la playa, que ahora se le antoja inhabitable. Esa historia que usted me cuenta resulta bastante convincente y aunque en ninguna parte usted se permita escribir la palabra 'libertad' presiento, por los hechos, que aquello es lo que palpita en el fondo. Yo no me creo esas patrañas del 'voi' por el 'lei', ni nada de esas cosas. Quiero hacerme entender, profesor, estamos hablando de nostalgia. Es una temeraria coincidencia del destino que la estampilla de su carta tenga esos sujetos de apariencia triste y circunspecta, que tenga esa playa gris y en el ocaso, pero así son las cosas, quién discute.

Llueve. Y estoy ansiosa por un café con whisky. Pero mis brazos están muy cortos y las tazas muy lejanas. Leo nuevamente el mensaje de Héctor. Sonrío. Mi maestro está vivo y yo lo celebro.

domingo, febrero 01, 2009

Elegía a un pájaro vasco


A Mikel Laboa, in memorian

Sólo es hermoso el pájaro cuando muere
destruído por la poesía.
Leopoldo María Panero

No, Mikel, no se esconden los pájaros para morir

Sólo se preparan para el más lejano de los vuelos

Como tú, cuando amaneciste con las alas abiertas

y la frente limpia

Y una luciérnaga se posó en tus labios

Para quitarte la escarcha de la madrugada.


Llueve en todo el mundo, Mikel,
Y no es chirimiri el que cae del cielo

Son lágrimas de pájaros huérfanos

Que nos queman la cara.


Llueven en todo el mundo, Mikel,

Llueven veranos y primaveras

plumas y picos en las gargantas de los hombres

Y el otoño cubre a Euskadi con hojas secas

Para amortiguar el peso de tu ausencia.


James Joyce, Billie Holiday

Atahualpa Yupanqui

Jaques brel, Loha-loa
También son pájaros, Mikel
y vuelan a través de tus cuerdas
Hasta convertirse en mantras.

Pero los pájaros han enloquecido

Y se han reventado en el aire

con el eco de tu último canto.

Los pájaros ya no son pájaros, Mikel,

Son sólo plumas negras
que migran desesperadas
hacia ninguna parte,
buscando tu voz
.
Plumas que vuelan y vuelan

buscando un cielo que ya no existe.

.
De Va por cuenta del destino.
(inédito)