domingo, noviembre 30, 2008

Próxima parada: Logroño. Pepe Pereza, teatro y buen vino a mi espera

(fragmentos)

Amanece en Illescas y ya no hay risas ni cantos. Es lunes y el reloj vuelve a marcar la vida de casi todos. Camino por callecitas empedradas y veo como la gente se dirige a su trabajo. Llego al hotel. Tomo una ducha y recojo mis cosas. Entro en la cafetería. Sólo quedan los poetas David González y Javier Das, desayunando. Pregunto por Débora para devolverle su chaqueta, pero la recepcionista me dice que ya se ha marchado. Me jode no haberme podido despedir de casi nadie. Ya habrá ocasión –pienso-, como tratando de reanimarme. Es un día soleado y nuevamente me encuentro sola, lista para continuar mi camino. ¿Pero cuál es mi camino? Los planes han cambiado. Se supone que luego de Illescas iría a Toledo y después a Cuenca, a casa de Adolfo. Pero parece que el poeta tiene varios asuntos que resolver así que prefiero no incomodar y me veo en la necesidad de cambiar mi ruta. Decido seguir hacia el norte. Quizá sea el mejor momento para ir a Logroño. Ahí está Pepe, Pepe Pereza, quien ya me había hecho la invitación para visitar su ciudad. Sin embargo, se supone que iría en un par de semanas y no un lunes sin previo aviso. Me preocupa que Pepe no esté en casa y que al llegar yo me encuentre con una ciudad vacía. No conozco a nadie en Logroño, más que a él. Y conocer es un decir pues a pesar de lo bien que me ha caído y lo cercana que me siento, sólo nos hemos comunicado cinco veces. Él sí me conoce mejor. Ha seguido mis pasos a través de mi tierra virtual. Pero en cambio yo, yo ni siquiera le conozco por fotos, ni siquiera tengo la dirección de su casa, pues me dijo que cuando llegara a Logroño, él me esperaría en la estación de autobuses. Toda la información que tengo sobre Pepe es la que él mismo me ha dado hasta el momento, y uno que otro relato suyo publicados en la página de Hankover. Lo siento así, como un viejo amigo que reaparece en el momento justo. Quizá por eso me fío de Pepe, por su forma de escribir, por lo que me cuenta a través de sus relatos. Muchos pensarán que es un riesgo. Pero acaso no fue un riesgo viajar tantas horas por la ruta 66 en la van del viejo Lui. O regresar de Durango a Phoenix en el auto de Sage, sin matrícula ni licencia. O contarle mis sueños de niñita libertaria a un bibliómano con traje de policía. El arte, el amor, la política… todo es riesgo. La vida misma es un gran riesgo. Y yo no pienso ver desde la esquina como se pudren mis huesos.
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Camino por Illescas y la maleta me resulta incómoda. Estoy acostumbrada a viajar sólo con una mochila y a equilibrar el peso sobre mi espalada. Pero esta vez era necesario llevar una maleta tradicional porque sé que la cantidad de libros, discos, películas, que vaya adquiriendo en esta segunda parte de mi ruta será mucho mayor que la anterior. Cruzo un callejón y pregunto por un locutorio para llamar a Pepe. Nadie responde. No sé si es porque hablé muy bajito y las señoras que pasaron ni siquiera me alcanzaron a ver. Coño, sólo falta que esté muerta -digo en voz alta, con ese tono que suena a todo menos a paciencia. Camino ofuscada tratando de decidir -en cuestión de minutos- que rumbo tomar. Así que no me fijo que del otro lado de la calle viene un auto. Una mano me sujeta fuerte del brazo. Es la mano de Mohamed, gracias a él ese auto no me pasó encima. Mohamed es un marroquí de rasgos muy finos. Mohamed es extremadamente serio, pero muy amable. Habla bien el español y carga un par de ojos de detective. Minucioso en cada movimiento. Mohamed no sólo me indicó donde había un locutorio sino que me acompañó hasta dicho lugar, cargando mi maleta. Fuimos conversando durante el corto trayecto, y me contó varias cosas de su trabajo, de su familia, de su tierra. Al llegar, Mohamed se despidió de mí diciendo: me pareces una buena muchacha, si tienes problemas o necesitas quedarte en Illescas antes de seguir tu camino, cuenta conmigo. Enseguida añadió: En casa somos mi mujer, nuestra pequeña niña y yo. Pero algún rincón hemos de arreglar. Yo me quedé sorprendida. No se trataba de ningún baboso con ínfulas de salvador. Mohamed me lo dijo de corazón. Mohamed sabía lo que significa ser extranjero en tierras desconocidas. Mohamed - aunque en situaciones distintas- sabía de largas caminatas, cambios de horarios, malas noches, bolsillos sin fondo y barrigas vacías. Seguramente Mohamed tuvo que sujetarse con fuerza de su propio brazo antes de cruzar calles, carreteras y fronteras. Al llegar al locutorio nos despedimos con un abrazo fraterno. Luego me regaló una sonrisa. Al voltearme para ubicar mi maleta, Mohamed desapareció. Ya no me preocupa si voy a Toledo o a Cuenca en un par de horas. Mohamed me dio tanto sin apenas conocerme. Quizá nunca lo vuelva a ver. Pero me queda su sonrisa, lo más puro que vi aquel día.
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Pepe Pereza. Pe-pe-pe-re-zzza. Un nombre particular. Un no-nombre detrás del cual solo puede habitar un no-hombre. Una especie de personaje. Pero quién es ese personaje del que no existen muchos rastros. Del que no existen casi testimonios que den cuenta de sus pasos. Es un hombre que juega con su nombre y con su apellido. Por lo tanto, un hombre desafiante. Pero desde dónde desafía Pepe, desde donde provoca si casi no se lo ve. ¿Desde las tablas? ¿Desde las letras? ¿Desde que ventana Pepe mira pasar la vida? ¿Desde qué escritorio la reinventa?
Con Pepe Pereza entré en contacto a mi regreso de Estados Unidos. Un mail sencillo pero profundo, fue el inicio de una amistad bellísima entre los dos. La carta (como prefiero llamarla), iniciaba así:

"Hola Carla:
Permíteme que me presente. Soy pepe pereza, quizá has leído algún relato mío en el blog hankover o en el de crónicas para decorar un vacío.
Ante todo decirte que soy un admirador tuyo. Soy un hombre bastante solitario que no me gusta salir de casa, por eso, el seguir tus viajes a través de tu blog ha sido para mí una gran experiencia y quiero agradecértelo: GRACIAS. Gracias por sacarme de mí aburrido mundo y llevarme de tu brazo por esas tierras de dios. Gracias por presentarme a toda esa gente maravillosa, artistas que comprendo muy bien (yo he sido actor durante más de veinte años y ahora trato de hacerme escritor) Mientras lo consigo, trabajo de tramoyista en un teatro. Respecto a esto hay una cosa que me preocupa. Veo que las obras que se representan son cada vez más inocuas, y sin embargo el público las aplaude con entusiasmo. Por el contrario obras que si son comprometidas y sólidas, la gente las desprecia y apenas acuden al teatro. Según David González la culpa la tiene el gobierno que solo subvenciona a artistas sin interés alguno para que los espectadores no pensemos. Empiezo a creer que tiene razón. Y digo esto porque en esta sociedad necesitamos a personas como tú. Con tu arte. Me pareces una persona excelente, con mucha inteligencia, talento y valentía. Si un día me enamoro, me gustaría que fuese de una mujer como tú. Si algún día tengo una hija, me encantaría que fuera como tú… Y lo digo con el corazón.
Espero seguir en contacto contigo.

Un besazo y un abrazo
Pepe pereza"

Este mail me dejó quieta por un buen rato. Me parecía una carta preciosa, sincera y directa. En ningún momento sentí ningún tipo de coquetería burda -que es lo que muchos burdos tratarían- sino una muestra de afecto, tal como yo lo siento hacia quienes me han permitido viajar a través de sus letras, además de un profundo respeto. Así que quise de alguna manera retribuir esa cercanía, y fue él, Pepe, a la primera persona a quien le comuniqué sobre mi viaje a España. A partir de ese momento decidí que seríamos amigos, muy buenos amigos.
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No se diga más. Logroño es mi próximo destino. Tengo tres motivos básicos: Pepe Pereza, el teatro y el buen vino. Hasta hoy en mi ruta he convivido con poetas, periodistas, pintores, fotógrafos, pero ningún actor. Bueno, en San Francisco tuve la oportunidad de conocer a uno: Jonathan Bender, quien se hospedó por un par de semanas en casa de los Hirschman.

Con el actor y director de teatro Jonathan Bender luego de la función
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Llegó desde Nueva York y presentó su obra “In the Belly of the Whale” en el San Francisco Fringe Festival, al que asistimos Jack, Aggie, Chava, Neeli, Shery y yo. La obra era de humor, tenía nueve personajes y un sólo actor: Jonathan. La historia giraba alrededor de lo que significa hoy en día ser judío y las diferentes relaciones interpersonales. Los personajes incluían un rabbi, un activista social ateo, y un sobreviviente del holocausto junto a su nieto.
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Resultó divertido ya que Jack y Neeli son de ascendencia judía, pero ambos son las ovejas negras de la familia. No sólo que los dos son ateos, sino que el uno es comunista y el otro es gay. Por eso Jack solía decirme: Carla, linda, nosotros para los ortodoxos somos los judíos malos, pero para los artistas y la gente de izquierda somos los judíos buenos.
Con mi querido Jack Hirschman y Neeli Cherkovski

Y era cierto. No se diga luego de que conocí al judío bohemio la misma noche en que conocí a Mark. Nada tenía que ver el panorama de los judíos de la calle 47 de Nueva York, en la que hace algunos años trabajé (aunque mi jefe era iraní), una calle repleta de joyas y diamantes y de algunas mafias. Esos judíos no hacían más que dedicarse exclusivamente a su religión, a su negocio y a maldecir de rato en rato a los palestinos y a quienes se cruzaban en el buen obrar de George W. Bush. Ay, tiempos aquellos en los que me lanzaba cada mañana a provocar. Salía del metro y entraba por la 47 con mis minifaldas y mi bufanda palestina, la que me regaló Tashi el día que marchamos en el aniversario de la Intifada, junto a la gente del Medio Oriente en Brooklyn, y un botón contra Bush. Entonces comenzaban los cuestionamientos y yo defendía mi posición en un inglés todavía en proceso. Creo que eso fue lo que me impulsó a mejorar el idioma, pues en adelante no sólo llegaron los debates con los judíos de la 47 sino que pude entrevistar a toda la gente de Irak, Beirut, Turquía, etc., que pude conocer en la costa Oeste.
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Pepe tiene una formación en teatro, y de hecho el teatro es otro de los espacios a los que siempre he acudido para entender otro tipo de lenguajes, o quizá el mismo pero de una manera más desdobladora –si cabe el término-. En teatro he encontrado grandes poetas como el mismo Antonin Artoud, Federico García Lorca, Bertolt Brecht o mi queridísima Sarah Kane. Eso es algo que también me llama a compartir tiempo con Pepe. En ocasiones posteriores, él mismo se presentó (y a petición mía, pues como él mismo me dijo, es muy tímido:
(…)
"Intentaré contarte cosas de mí, es lo justo, aunque mi timidez ponga algún reparo. Desde bien joven, supe que quería ser actor. A los dieciséis años entré en una compañía de teatro independiente y durante cuatro años recorrimos los pueblos que circundan mi ciudad, Logroño, actuando en míseros escenarios. Más tarde unos amigos y yo fundamos una compañía de teatro profesional que duró varios años (los mejores de mi vida). Tuve que desplazarme a Barcelona para terminar mis estudios de arte dramático, ya que en mi ciudad cerraron la escuela de teatro. En Barcelona conocí a gente muy interesante, casi todos artistas. A los dos años regrese a Logroño (echaba mucho de menos a mi familia y amigos) y retomamos la compañía de cómicos que habíamos formado años atrás. Luego me llamaron para protagonizar una película. Fue muy premiada por festivales de todo el mundo, pero cuando la estrenaron en las salas comerciales, apenas duró dos días. Decepcionado, decidí dejar la actuación y me puse a trabajar de tramoyista en el teatro Bretón de los Herreros. Me quito el “mono” de los escenarios escribiendo relatos y vivencias personales que voy acumulando en forma de libros sin publicar. Y ese es un breve resumen de mi vida. Según nos vayamos conociendo me extenderé más en algunos pasajes. Tiempo habrá.

¿Dices que vienes a España? ¿Por cuánto tiempo?
Que sepas que en Logroño tienes tu casa para el tiempo que quieras. Te apunto mi dirección y mi número de teléfono.

Pepe Pereza
xxxxxxxxxxxxx
Teléfono: Fijo xxxxxxx
Móvil:xxxxxxxxxxx

Mañana estaré alerta para leer tu blog y saber de tu viaje. Quiero que sepas que me has hecho muy feliz, y desde este mismo instante ya eres mi amiga, aunque este sentimiento de amistad ya lo sentía desde el primer día que leí tu blog.

Un besazo y un fuerte abrazo de tu amigo
pepe"

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¡Mierda! - grité-. ¡No contesta nadie! El señor del locutorio me miró preocupado y en seguida me dijo: Chuta, está en problemas, señorita. Ese chuta me resulto tan cercano, que no había duda de que se trataba de un ecuatoriano. Le conté mi situación, era la quinta vez que llamaba al móvil de Pepe, pero no contestaba. Seguro estaba en el teatro y apagó su móvil. Ya no quedaba mucho tiempo, debía regresar a Madrid y tomar un bus hacia Logroño. Manuel, el ecuatoriano que atendía en el locutorio me prestó su teléfono y decidí llamar a Uberto. En cuestión de segundos Uberto me devolvió la calma. Decidimos que en efecto viajaría a Logroño, y que hasta tanto él trataría de avisarle a Pepe por teléfono. Uberto y Pepe no se conocían. Pero a estas alturas me imagino que ya habrán hablado. Han pasado dos horas y no sé nada de Ubero ni de Pepe. Sólo sé que voy en este bus camino a Madrid. Allí me tocará hacer un cambio hasta llegar a la Avenida América, a la estación de buses. Me temo que no alcanzaré el próximo autobús. Lo que significa que me tocará tomar el de las 17h30. Clase Vip, como 15 euros más sobre el valor normal. No hay otra opción. Tengo hambre y sed y ganas de echar una siesta. Pero llevo conmigo la maleta y mis tripas saben que están prohibidos los caprichos. Saco unas galletas, parte de las provisiones que me quedan, y las devoro en cuestión de segundos. Aún debo esperar una hora más. Me siento a esperar. A mi lado un hombre solo mira a la gente que pasa. ¿El hombre llega o se va? Otra vez esta manía de fijarme en todo. No hay mirada, respiración, manos, gestos, que deje escapar. Me fijo en todo, aunque la mayoría de gente siga pensando que soy despistada. Aunque pocos entiendan que a veces me abstraigo de ciertas cosas para poder adentrarme en otras, quizá más importantes que las que normalmente parecen ser.
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El tipo que estaba a mi lado resultó ser peruano. Lo reconocí por su acento. Crucé palabras con él porque necesitaba saber dónde vendían tarjetas para llamar en algún teléfono público. Me dijo que en cualquier local de la estación. Tuve que cargar nuevamente de arriba abajo con la maleta, y al final no conseguí nada. Así que regresé a mi asiento. Me preguntó si era urgente. Le expliqué que ya había comprado el pasaje a Logroño, pero que el único problema era que la persona que me recibiría allá no sabía que llegaría hoy. Me dijo que si gustaba podía ocupar su móvil. Pero entre su ofrecimiento y mi llamada nos pusimos a conversar de muchas cosas, sobretodo de migración y de racismo. Me contó su experiencia y la de varios de sus amigos. Me conversó sobretodo de uno en particular, de un marroquí del que conserva una foto en su teléfono y cuya historia es estremecedora. -Uno ya se acostumbra a qué lo vean raro, como sospechoso, como diferente- me dice, con un aire de resignación. -Aquí por ejemplo-, continúa, la palabra trigueño no existe. Algunos somos de plano negros. Todo lo que me va contando lo registro en mi cabeza. Seguro tendré tiempo en el autobús para pasarlas a mi diario. Finalmente me comuniqué con Uberto y con Pepe. Todo estaba resuelto. –Entonces nos vemos esta noche en la estación ¿Pero cómo te reconoceré, Pepe?-, le pregunté antes de colgar. -No te preocupes, Carla, ya verás que nos encontraremos, ya verás.
Colgamos.
Me quedo pensando en la última frase de Pepe. Sonrío. Qué pregunta más estúpida la mía. Desde cuándo me preocupo por no encontrarme con aquellos a quienes reconocería aunque estuviese ciega. Los amigos tienen un código común y llevan un radar sobre sus cabezas. Por eso, aunque estén lejos, saben acompañar nuestros pasos. Por eso nos es tan fácil volver a ellos, aunque hayan pasado eternidades debajo de nuestros brazos.

miércoles, noviembre 26, 2008

Ángel Petisme ganador del VII Premio Internacional Claudio Rodríguez de Poesía

Ángel y yop en Madrid

Hace poco me enteré que mi querido amigo el poeta y cantautor Ángel Petisme (Calatayud, Zaragoza, 1961) ganó el VII Premio Claudio Rodríguez de Poesía, con una obra que combina verso y prosa poética y que describe su experiencia de algunos de sus viajes (¡ufff, ya quiero leerlo!). El poemario titulado "Cinta Transportadora" será publicado por la editorial Hiperión el próximo año.

Estoy muy contenta, hace poco Ángel fue otro de los que me recibió en su hogar, junto con su compañera y su perrita Bertha (que un día en el que me despisté se comió mi desayuno) y pude sentir el cariño de ellos y sobretodo conversar más con Ángel sobre el camino que tomó desde muy joven en la escritura y en la música, sobres sus viajes al Medio Oriente, y de aque algún día espera cantar en la mitad del mundo.

Ya hablaré más adelante de mi paso por su casa en Madrid. Pero adelantaré que él fue otro de los amigos que sufrió con el peso de los cadáveres que llevaba en mis maletas y con las corridas en metros y terminales pues el tiempo nos quedaba justo -y para colmo se nos dañó la máquina de tickets de regreso a Huelva-. He de contar también que me pasé toda la madrugada leyendo algunos libros que tenía en su biblioteca (entre ellos la poesía completa de Raymond Carver, la cual devoré). Estoy muy agradecida con él. Además me mostró varias de sus guitarras y preparó todo un PetisKit con sus cds y libros. Sin embargo, por el peso, tuve que dejarlos para recogerlos después, pero por esas cosas de la vida no me dio tiempo de hacerlo. Así que espero que mi querido Ángel me lo envíe a Kitu, (que lo descuente del premio, jaja).
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Enhorabuena Ángel... seguimos haciendo camino.

Artículos Relacionados:

Declaraciones en La Opinión de Zamora
Cinta transportadora. Un artículo de José Ángel Barrueco en La Opinión de Zamora

lunes, noviembre 24, 2008

Este viernes mi documental en la Muestra Internacional de Cine DOCUMENTA 2008

Carla Badillo y Jaime Guevara en el Itchimbía durante el rodaje

Este viernes 28 de noviembre a las 19h30 concluirá la Muestra Internacional de Cine DOCUMENTA 2008, en Kitu, con la proyección de mi documental Jaime Guevara: entre cuerdas libertarias. Para variar no he hecho difusión alguna dada mi ausencia en el país, pero para entonces ya podré estar presente. Esperemos que la gente asista.

Me emociona mucho esta proyección ya que de los 32 documentales seleccionados de todo el mundo, el único ecuatoriano es el mío. Están incluídas películas de Alemania, Perú, Israel, Canadá, Argentina, etc, etc. Ese mismo día compartiré sala con dos películas que me llaman la atención: La verdad no santificada (The Unkosher Truth. / Israel) y El diablo juega duro ( Devil Plays Hardball / Canadá). Lo único malo es que ese mismo día hay una presentación de Tullpucuna en el Kitu Raymi, junto a Ñanda Mañachi, Los 4 del altiplano, Pueblo Nuevo, etc.... y no voy a poder bailar, pero bueno, la próxima semana también habrá más presentaciones.
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Los que deseen conocer a programación completa: películas seleccionadas, sinopsis, horarios, etc... que pisen firme aquí.

¡Salud y hasta entonces!

JAIME GUEVARA: Entre Cuerdas Libertarias (Ecuador. 30')
Guión y Dirección: Carla Badillo Coronado.
Fecha: Viernes 28 de noviembre de 2008.
Hora: 19h30

Lugar:
Fundación Octaedro. El Zurriago E8-28 y Av. de los Shyris.

domingo, noviembre 23, 2008

Anacrónica de Illescas: Poesía en los bares III: Ellas

Leyendo en la Taberna O`Conell
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Ángeles nocturnos
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Domingo, 26 octubre de 2008
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(Fragmentos)

Punta Umbría-Huelva

Esta noche volveré a ver los ojos limpios del Kebran. Hoy miraré los dedos fuertes y valientes de David (¿cuántos callos invisibles lleva el poeta del ring detrás de sus anillos?). Y Vicente, my dear V., al fin podré entregarle personalmente ese recuerdo que adquirí en mi ruta 66, un chupito que contiene todos los abrazos acumulados; y junto a él estará Deb, la imagino risueña como si todavía escuchase la voz de su abuela en aquellos años cuando la guerra de identidad no eran más que grillos francotiradores. Hoy conoceré al poeta que supo llamarme guerrera desde el principio: Adolfo y su matasellos (no hay forma de separarlo de su poesía, por eso le creo cuando me habla de ella). Ellos son sólo algunos de los amigos en la distancia, con quienes encenderé la noche. Pero conoceré a más gente con la que querré compartir mi voz y mi poesía, con la que será un placer elevar mi copa y arrugar mi cara de tanta risa.

Esta noche será la NOCHE. Poesía en los Bares III: Ellas, recital organizado por el Kebran en la Taberna O´Conell, en Illescas, Toledo. Recuerdo que hace algunos meses él me invitó a participar. Qué lejanos resultaban entonces Ecuador y España, qué infinito el océano Atlántico. Y pensar que ahora estoy aquí, en Punta Umbría, y que en pocos minutos saldré hacia Huelva y luego viajaré a Madrid, cuatro horas por tren. Allá me recogerán José Ángel Barrueco, Marta y Mario Crespo, viejos camaradas del escondite Shandy, escondite que por ahora ha dejado de serlo, pues hemos salido a re-conocernos afuera de la cueva. Luego seguiremos en el auto de M. al pueblito donde habitan los Creaturas. Me alegra saber que conoceré a Lucía Boscá, Déborah Vukusic y Leticia Vera, tres de las siete poetas que incluye el cartel, y con las que de una u otra forma he tenido alguna aproximación. Ana Pérez Cañamares no podrá asistir. Me hubiese encantado conocerla esta noche. Me gusta lo poco que he podido leer de su trabajo. Ella es otra de las que dejó su huella en la primera página de la antología RESACA/ HANKOVER que me envió el Kebran antes de iniciar esta aventura por América y Europa. Todo ha sido un círculo de encuentros y co-incidencias. Ana me escribió un mail hace poco diciéndome que estará fuera de casa, pero que espera nos encontremos en Madrid un día de estos, me encantaría.

Leo otros nombres en el cartel: Isabel, Coché, Laura… y en la guitarra, los dedos de una muchacha llamada María, María Gómez. ¡Cuánta gente! No cabe duda de que el recital será -como dicen aquí-: ¡Joder, una pasada!

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Hasta ahora el sur me ha gustado mucho. Andalucía tiene una cadencia que acompaña risas y cantos. Aquí, hasta las penas son canciones. Andalucía es roja. Así como el flamenco, rojo por excelencia. Rojo los ojos de Camarón de la Isla cantando con la cabeza en alto. Siento su quejío rojo en la Nana del caballo grande. Rojo el atardecer de Punta, rojo el vino y el jamón curado, rojo el río Tinto y mi sangre hirviendo camino a Sevilla. Pero ahora emprendo mi ruta hacia el norte. Voy camino a Illescas, un pueblito imaginado durante muchos meses. El siguiente destino ya lo dirá el tiempo y las circunstancias y los amigos y los profetas que llevo en el pecho. Por ahora a Illescas. Ya todos los regalos los he puesto en mi maleta. Y mis poemas sueltos, en hojas arrugadas, los guardé en el bolso que acompaña mi hombro desde San Francisco, con la foto de Mark incluída.

Será un día con más horas que de costumbre. ¿Cuántos rostros esculpirán hoy mis pupilas? ¿Cuántos nombres llenarán mi diario? Mi sangre fue roja en el sur… ¿de qué color será en Illescas?

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Antes de salir a Huelva le entrego a Uberto algunos detalles que le traje desde el otro lado del charco. Entre ellos la postal de la City Ligths Bookstore con unas cuantas palabras escritas por Jack y por mí. Es casi nada frente a todo lo que ha hecho por mí; su amistad, su confianza, su sonrisa siempre sincera. Todo parecía ir muy bien, sin embargo, no sé en qué momento el tiempo se aceleró. Bueno, sí, he de aceptarlo, tengo un problema con el tiempo. Quizá sea porque no tengo reloj. Veo el rostro de Uberto y está evidentemente preocupado, casi casi molesto. Termino de guardar mis cosas y salimos volados de Punta Umbría hacia la estación de Renfe, en Huelva. Uberto se estresa, dice que estamos contra el tiempo, qué esto no puede ser. Yo le digo que acelere, él me responde que no somos los únicos en la calle. Y es cierto. Después de todo está preocupado por que no pierda el tren y mueva todo el itinerario mío y el de los chicos que me esperarán en Madrid. Coño, es uno de esos días en los que parece que el tránsito se ensaña y entonces resulta casi imposible rebasar o acelerar. Finalmente llegamos. Uberto -ya más tranquilo- me entrega una botella de Tequila. Para los amigos de Hankover –me dice-, y yo le doy un gracias como si fuese un regalo personal, sintiendo desde ya el calorcito de José Cuervo en mi garganta (ese calorcito que me hace invocar la presencia de doña Chavela). Me embarco y enseguida arranca el tren. Me voy peinando en el camino con mi cabeza todavía helada (no hubo agua caliente durante el baño). Una señora me observa desde el reflejo de un vidrio. Mira con atención. Voy tejiendo mi trenza y enrollando mi guango. Por unos segundos me quedo inmóvil, todo el ajetreo de hace un rato me dejó exhausta. Ya más relajada saco de mi bolso el poemario de Jim Morrison que Uberto me regaló el otro día. Señores y Nuevas Criaturas. No podré hacerlo por mucho tiempo pues debo acabar de calificar los relatos del concurso. Hasta el momento no hay ningún trabajo que me convenza del todo. Ninguno que en realidad me sorprenda o que considere que está muy muy bien narrado. Hay buenos intentos, disparos al aire, pero ninguna bala me ha alcanzado hasta ahora. Hace calor. Jim Morrison me dice que Todos los juegos contienen la idea de la muerte. Sonrío con el rictus de la complicidad. Cierro el libro. Reviso si todo está bien al interior del bolso: la botella de Tequila, mis poemas, mi cuaderno verde. Todo está en orden. Dos niños corretean por el pasillo del vagón. Dos niños juegan a perseguirse. El juego acabará cuando el uno haya atrapado al otro. Entonces volverán a empezar. Partirán desde un nuevo lugar y jugarán a perseguirse. Parecen no cansarse. Pienso en todos los que viajamos en este tren. Todos somos niños-grandes que pasamos de una u otra forma jugando a las escondidas, a las perseguidas, a las cogidas. Todos esperamos coger y ser cogidos para concluir el juego, para morir en el juego, hasta que nuevamente alguien venga y nos haga sentir que el juego arranca desde cero, entonces empezamos otra vez a perseguir y a ser perseguidos. Y así nos pasamos jugando en los pasillos de la vida. Saltando en los vagones de nuestros años. Seduciendo y esquivando a la muerte.

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Madrid
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Llego a la estación de Atocha en Madrid. Desde adentro ya puedo ver a JAB, a Marta y a Mario esperando en la puerta. Saludamos con las sonrisas amplias. Me dicen que debemos a esperar al “Carras”, un amigo de Zamora que también nos acompañará a Illescas. Pedimos cervezas que saben a gloria en nuestras bocas secas. Madrid está caliente, muy caliente para ser otoño. Llega el Carras. Mis ojos saltan al ver lo que lleva entre sus manos: un libro de viajes. Tiene buena pinta la portada y la reseña. Buena carta de presentación. Y buena gente el Carras, sangre liviana. Terminamos las cervezas y continuamos a Illescas. Les pregunto a los chicos si conocen el Bar O´Conell, y me dicen que no, que de hecho es la primera vez que irán al pueblo del Kebran. Yo me sorprendo. Será una primera vez colectiva, eso lo hace más emocionante. JAB coloca un disco de Bunbury y yo empiezo a registrar en mi cabeza los letreros que voy leyendo en el camino. Todos en el auto son zamoranos, menos yo. Pero me gusta que me hablen de Zamora, de sus años de colegio, de los "motes” (apodos) con los que casi han reemplazado su nombres: Carras, Wino, Zorro, Kankel….en fin. La tarde es preciosa y la noche promete. Sabemos que poetas y acompañantes están todavía almorzando, seguramente llegaremos al postre. Nuevamente me viene a la mente los ojos limpios del Kebran, los dedos fuertes de David, las sonrisas de Vic y Vuk, y los amigos que aún no saben que lo serán.

Con el Carras

Illescas, Toledo
El Kebran cruza la calle, viene acompañado. Yo le digo a Mario (¿o era a Jab?) mira ahí viene también Julio. ¿Qué Julio? -pregunta-. Julio Vegas, el fabuloso hombre irónico -respondo-, como si el título de su blog ayudase a reconocerlo. Es increíble como nos hemos apropiado de todo este imaginario virtual, hasta el punto de que en ocasiones nos es más fácil ubicarnos por los títulos de nuestras bitácoras. Es cómo si alguien dijera: mira, allá viene la mujer en tierra firme o mira allá viene el amigo de lo adverso, etc. El punto es que uno de los dos no sabía quien era Julio, y eso también es interesante. No es la primera vez que me ocurre. Yo asumo que todos los presentes se conocen entre sí, pero sucede que muchos de ellos sólo se conocen por referencias de terceros o no se conocen o -en el mejor de los casos- han cruzado palabras virtualmente. Saludamos y le doy un fuerte abrazo al Kebran y a Julio, uno más que deja de ser un nombre en la pantalla. Avanzamos al restaurante riendo y cantando de rato en rato. Veo a todos mis amigos felices. Los ojos del Kebran limpios. Yo congelo esa imagen para siempre.
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Entrar esta vez es salir. Primer pie adentro y a romper el cascarón. Ya no hay telas invisibles que separen nuestras pieles, olores, gestos. Veo una hilera de gente comiendo. Pero la primera imagen que retengo es la de David, David González. Ese que reventó los pies de Goliat en tierras del mismísimo gigante (el gigante es el conjunto de todas las bestias inflables, carroña de envidia, bombas de tiempo, de aire, de nada). David no espera a que me acerque, él se levanta. Entonces todo se vuelve lento, como si quisiéramos congelar el abrazo que se aproxima. Es un boxeador, no cabe duda. Yo también sé de puños… y David los tiene siempre listos. Intento verle los callos invisibles que lleva detrás de sus anillos. Son muchos. El boxeador lleva llagas, hermosas y saludables llagas en la palma de su mano (señal de que terminó el poema). Peligro. La fuerza de su sonrisa puede revertirse y borrarse con la misma furia (yo también se de sonrisas y furia y callos en las manos). Es él, el mismo David que una vez, cuando estuve aplastada por mi propio peso, me levantó con el ejemplo del ring. El mismo David que pudo ver mi documental hace mucho y conocer mis ideas antes que mis ojos. El mismo David que se refirió a mí como la mujer de los ovarios bien puestos para emprender el viaje que estoy haciendo. Él sabe que escribiré con mis uñas si acaso la tinta se acabara. David, hombre-rizos. Sombrero negro, líneas en el pecho y chaqueta negra. Rimbaud me sonríe con tu boca. Rimbaud se esconde entre tus dientes.

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Vicente Munoz Álvarez, Vicente, Vic, my dear V., metralleta humana (espejo). Nuestras sonrisas son perversamente puras, y eso ya es motivo suficiente para estar absueltos de todo pecado. V. tiene los ojos verdes, y no todo mundo puede darse el lujo de llevarlos así. Descaradamente verdes. El verde implica mucha responsabilidad, es estar conciente de que se anda con las pupilas semidesnudas, con la mirada lanzada al aire. Cuánta ilusión poder escucharle decir: Hey, trenzas, finalmente nos encontramos a mitad del camino.

.Y cómo me alegra saber que esos ojos verdes se bañan con el perfume de un panal, un panal en el que habita una sola reina, una mujer especial, una Vukusic, una abeja con orejas de lobo. Y conocerla a ella, a Déborah, es encontrarme con una mujer con la que podría empatar muy bien, ella es otra fiera, y me da pena que la noche sea tan corta y no poder contarle algunas cosas como la amiga que siempre se queda lejos. ******
Adentro de la taberna todo está oscuro. Sigo hablando con gente que se me acerca de rato en rato. Isabel, una de las poetas, me dice que está feliz de conocerme, no sé si seguía el blog, pero en todo caso me pareció una chica muy dulce y su bienvenida un buen detalle. Pude decirle a Leti Vera que me encantan sus ilustraciones, que suelo entrar a su basurero de tinta a mancharme con esas mujeres chorreadas y decadentes. A Dioni lo había visto por fotos, pero bastó ver las actitudes que tenía con sus amigos, su compañera, su gente, para que me cayera muy bien. Javier Das y Marcus Versus, tipazos. No les conocía a ninguno de los dos, y paradójicamente fueron con los que quizá más conversé esa noche. Ya que dado que se trata de una taberna, todo el mundo va y viene, entre bebidas, risas, música y gente… Javier y Marcus son dos poetas con los que no quisiera perder el contacto. Lucía. Luciérnaga, Lu, de aquí para allá, como un ninacuro, como una luz saltarina. Ostras, Carla, es que eres una pasada, tía. Es que eres de puta madre. Y yo, todavía inexperta en el dialecto de los españoles, lleno de tíos, ostias, mogollones, flipas, molas, curras, piras… no entendía un carajo. Pero tampoco hacía falta, porque Lu con sus abrazos (algunos casi llegan a estrangularme) me hizo sentir su cariño y respeto. Lu, que nunca se apague el fuego de tus alas.

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Antes de empezar el recital entregué unos cuantos obsequios (yo también recibí varios, entre ellos el libro El demonio te coma las orejas de David González y Guerra de Identidad de Déborah Vukusic). A Mario Crespo (quien también me ayudó con la cámara) le regalé una zampoña (le gusta la música andina), a JAB una ocarina con la imagen de una mujer indígena y una foto del viejo Buk, tomada por el padre de Neeli, a Vic el chupito de la route 66 y la otra foto de Hank, a David una pipa de chonta y mate inscrita Kitu en el centro, y además unas cuantas palabras de mi tierra (chuta madre le encantó, no paraba de repetirlo), al Kebran una luna pintada en el instrumento donde silbar es más dulce.

JAB, Vicente, Carla, Mario

Con David

Se presentó el librito del Kebran: Satélite de Inhóspito Planeta. Gsús Bonilla y David González leyeron un par de poemas, y expresaron lo que creo es el sentir de todos los que asistimos. El Kebran es el Kebran. Creo que no he conocido una persona que organice eventos, y sobretodo en poesía, con esa entrega y tenacidad y ese único interés por unir voces y amigos. Un evento en su edición número tres, totalmente independiente. El recital lo empezó Deb, luego siguió Laura, Leti, Coché, Lu, Isabel y finalmente esta mujer andina. Y como buena andina, no pude llegar con las manos vacías. Hice la entrega respectiva del tabaquito bendecido que me acompañó en las ceremonias nativas y las semillitas de San Pedro que me dio mi buen Taruka. El tequila lo puse a disposición y nos fuimos de largo. Al terminar, José Ángel (repito: este hombre es de aquellos que no tiene mordazas en la boca y ese fue el motivo para que desde el principio se haya ganado mi admiración y respeto) me hizo muy feliz con su regalo: una edición del periódico en el que JAB es articulista: La Opinión de Zamora. El artículo se titula On the Road, y trata sobre varias facetas mías. Es uno de los artículos que más me ha llegado. Quizá él piense que me gustó y ya está, pero no. Ese artículo me acompañará siempre, porque también es la percepción que José Ángel tiene de mí. JAB es miembro de una de esas tribus en peligro de extinción: la de los hombres íntegros. Yo a él le creo. Su palabra tiene peso.

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Ni tequilas ni cervezas eran suficientes, salimos un buen grupo a comer algo y a seguir brindando. Caminar con Deb fue muy divertido, yo no llevaba nada que me abrigue así que me prestó su chaqueta. Terminamos algunos en un nuevo barcito, ya pocos. Las caritas ya no eran las mismas, jaja. Y poco a poco fueron despareciendo. Al final sólo quedamos Julio, el Kebran, yo, ah… y el cantinero. Estuvimos hasta el cierre del bar, los tres muy lúcidos y satisfechos por cómo salió todo.

Julio, yop, y el cantinero. La foto la hizo el Kebran

Julio me habló de la escuelita en la que trabaja, una escuelita intercultural. Me invitó a visitarla, pero lo malo es que yo saldré muy temprano, quizás hacia Toledo, pero me encantaría. Es hora de partir, entre Julio y yo le hacemos caer en cuenta al Kebran que no se hubiese molestado de reservarme una habitación en el hotel, yo le dije que se hubiese ahorrado eso y que por mí yo me acomodaba en algún rinconcito de su casa. Pero el Kebran, insistió que todas nosotras nos merecíamos lo mejor. Al final lo convencimos, y creo que he sido una de las pocas, poquisisisímas personas que ha entrado en su casa. Nunca olvidaré que a esas horas de la madrugada el Kebran arregló una camita para mí, en su cuarto de huéspedes, al que yo encontré precioso porque donde está el Kebran se respira cariño y entrega.

Él y su perrita desaparecen detrás de la puerta. Yo me quedo como una piedra, rendida de cansancio, pero feliz. Estoy acostada en esta cama que es más cómoda que la de ese hotel en el que sólo queda mi maleta. Cierro los ojos y veo las arterias al interior de mis párpados. Ahora mi sangre es amarilla e Illescas un pedazo de sol atrapado en la madrugada. A dormir, que algún rincón de España me esperará mañana.

lunes, noviembre 10, 2008

Cine, poesía y resistencia en Valencia

Miércoles 12 de noviembre

19h30
Recital y conversatorio on the road.
Carla Badillo C. (Kitu-Ecuador)
Lugar: Librería Primado. Avda Primado Reig 102.



23h30


Recital y proyección del documental Jaime Guevara: Entre cuerdas libertarias.


Guión y Dirección: Carla Badillo C.

Lugar: Café Dorado. Calle Alzira, 25 de Valencia.




Jueves 13 de noviembre

NO al Plan Bolonia

Universidad de Valencia

19h30

... Estos días serán intensos, no sólo por la poesía y el cine, sino por un tema que me interesa mucho: la educación. El Plan Bolonia, de alguna manera, contiene muchas de las cosas que yo criticaba en mi tesis de grado. Por ejemplo la invetigación y la mercantilización de los saberes, la formación que apunta netamente hacia lo que el mercado demanda. El objetivo del Plan Bolonia no es la mejora educativa, sino la obtención de mayores beneficios empresariales. Para quienes impulsan el Proceso, si la cultura y el desarrollo humano no son rentables, no deben ser potenciados. Una estupidez.

Enlazo un artículo del argentino Arturo Borrá que en su momento lo publico Viktor Gómez y que explica mejor el tema.

http://viktorgomez.blogspot.com/2008/05/arturo-borra-contesta-lo-que-son-las.html

Até.

viernes, noviembre 07, 2008

Ya casi Valencia

Acabo de encontrar en el blog de la periodista Alícia Martínez, un artículo sobre mi próxima visita a Valencia. Sé del cariño con el que gente como ella, Viktor Gómez o Lucía Boscá preparan algunas cosillas durante mi paso por su ciudad. Sólo puedo decirles Yupaichani, gracias de corazón por su tiempo y generosidad. Me sentiré -estoy segura- una vez más como en casa.


Alicia, mujer, me has hecho sentir como si estuviese de gira musical (que de alguna forma lo es. Ya saben que de vez en cuando me da por cantar algún tango, pasillo o bolero en mitad de la calle de algún pueblito desconocido). Pero te digo, soy tal cual la mujer andina que has visto y leído hasta hoy. Bueno, con los pies más duros, las piernas más fuertes, unas cuantas libras más, con las ojeras más oscuras y el corazón más blanco.
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En fin, sigo viajando y la carretera cargada de sorpresas. Como adelanto puedo decir que conocí a dos personas a las que ya les tenía cariño: Lluís Pons Mora (otro de los antologados en el RESACA/Hankover)y la preciosa Inma Luna. No tenía planeado conocerlos, como la mayoría de mis historias. Y aunque ninguno de los tres vive en Huelva, es aquí donde nos hemos encontrado, a propósito del Salón del Libro Iberoamericano de esta ciudad, de la que está encargado Uberto. Lluís e Inma se unen a mi lista, sus voces ya están guardadas en la caja musical de mi cerebro y sus sonrisas las pinté en mi diario.
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Bueno, comparto el post de Alicia y me voy pa la cama, que aquí ya es muy tarde (o muy temprano en la mañana) y en pocas horas -si no se queda dormido- saldrá nuevamente el sol.
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Pronto Carla Badillo llegará a Valencia
Me acerqué a Carla Badillo y a su blog Mujer en Tierra Firme, como a tantos otros, a través del blog de Víktor Gómez. Enseguida me sedujo, me dejé llevar por sus redes, su prosa, su poesía, pero, sobre todo, por la realidad que narraba... la que está detrás de todo y de todos, pero que en su caso es intensa porque no le da tregua a la vida - ni al día ni a la noche -, está tan llena, es tan inverosímil que la he seguido como si leyera una novela, una ficción, arrastrada por el torbellino de su trama.Ahora Carla está en España - gracias a Uberto - y vendrá a Valencia y El Dorado se llenará de su aroma, su voz y su vitalidad y, como ocurrió con Uberto, nuestro pequeño local ya no será el mismo... volverá a absorber ecos que perdurarán grabados en sus paredes. Carla viene a Valencia. Sólo sé una cosa: me va a ser muy difícil pensar que es una persona real, tan intensamente he vouyerizado su vida que para mí es como una de esas heroínas de novela que admiras e intentas imitar... Le he contado a mi hija (7 años) su vida, lo que hace, lo que siente, coómo se lanza sin temor y sus ojos chispeaban de emoción cuando le di la noticia de que iba a venir a casa. Carla... Estamos deseando tenerte por aquí.
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Ahí estaré.

jueves, noviembre 06, 2008

Hoy: proyección y recital en el Salón del Libro y en el bar 1900 / Huelva


Jueves 6 de noviembre
10 h 00
Biblioteca Provincial
Encuentros con el autor: Carla Badillo, (Ecuador),
Jaime Guevara: entre cuerdas libertarias.

18h00
Lectura de poesía
Casa Colón

Y por la noche..........

Más cine y lectura de poesía en el 1900 Bar Company, fundado en 1986.
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Até!

miércoles, noviembre 05, 2008

Obama


¨El voto hispano fue decisivo. Los 45 millones de latinos, el 15% de la población de Estados Unidos, han representado finalmente un 9% del electorado. El mismo grupo étnico que ayudó a ganar las dos elecciones a George Bush en 2000 y 2004, se ha decantado del lado demócrata, más sensible a los problemas de los inmigrantes, aún más castigados por la crisis económica. Una encuesta previa a la jornada electoral ya anunciaba que cerca del 80% de los hispanos apoyaba a Barack Obama, mientras que sólo un 13% respaldaba a John McCain".

Texto: El País.
Caricatura: Mike Luchovick)


domingo, noviembre 02, 2008

Mi documental se proyectará en el Salón del Libro Iberoamericano de Huelva

He viajado a Illescas, Logroño, Pamplona, Bilbao, San Sebastián, Irún y la primera parte de Francia. Como escribí en el post anterior: todo se va acumulando para luego colgarlo. Vivir y actualizar una bitácora al tiempo real es muy difícil, y no quiero atropellar lo que he vivido. Sólo adelantar que me es necesario también recuperar mi silencio y por eso me ha hecho bien estas horas de viaje, entre estación y estación. Han sido tantas cosas las que me han pasado que es necesario reposarlas. Hay escenas que las tengo grabadas tan fuerte. He querido silencio, sobretodo después de Bilbao (cómo me ha costado irme de esa ciudad, debo regresar a Euskadi). Pero puedo decir que mis pasos son más certeros ahora. Sigo llevando todas las razas en mi bolsillo. Estos días han sido quizá unos de los días más poéticos de mi vida. Sin recitales ni nada, pero con una intensidad y unos versos demoledores, poemas para algún fantasma que se pierde al final del puente, entre los faroles de una ciudad bella e inclemente, una ciudad con niebla, con mucha niebla.

En fin, hoy llegué a Zaragoza. Estoy en casa del escritor y editor Nacho Escuín Borao, quien a pesar del monte de trabajo que tiene, me ha recibido con una sonrisa en el rostro. Nacho es un tipo muy claro de las cosas. Basta hablar un poco con él para saber que ama lo que hace y que eso implica hacerlo bien. Él sabe que tiene una responsabilidad consigo mismo, con sus lectores, con Eclipsados. Me gusta la gente así.

Yo, por mi parte estoy molida (mi amigo Iñaki Estévez, en Irún, se aseguró de que durante mi estancia haya batucada, blues viajero, sidra, buena comida, mar, montañas, historia y fotografía) Pero me doy un tiempito para poner algo de información sobre el próximo evento en el que participaré: El Salón del libro Iberoamericano de Huelva.

Mañana en la noche me reicibirá Ángel Petisme en su casa y la de su compañera. Será un abrebocas para mi próxima estancia en Madrid, que será a mediados de noviembre. Por lo pronto, la cita es en Huelva.

Salud y abrazo andino!

*******El Otoño Cultural Iberoamericano comprende un conjunto de actividades que se estructura alrededor del Salón del Libro Iberoamericano de Huelva, al que se han ido uniendo otra serie de propuestas, que lo perfeccionan y complementan. De su propio nombre se deduce que pretende establecer lazos entre las naciones de la Comunidad Iberoamericana, a través del intercambio de creaciones literarias, exposiciones, tradiciones, música, teatro, cine,… que reflejan la realidad viva de su cultura. Las credenciales históricas de Huelva hacen de esta provincia un lugar idóneo para que, con este fin, se encuentren ahora los pueblos iberoamericanos de una y otra ribera del Atlántico.

• Salón del Libro Iberoamericano de Huelva tiene su precedente en el Salón del Libro de Huelva, que en otoño de 2007 se celebró en el Centro Cultural de Caja Rural del Sur en Huelva. En la edición de 2008 se afirma cu carácter iberoamericano con la presencia de diez editoriales de países distintos de España exponiendo sus fondos. Igualmente destacada es la participación de 25 autores de otros países en las diversas actividades programadas.
Además de la Exposición de Libros en el Salón de Chimeneas de la Casa Colón, se celebrarán también la Presentación de novedades editoriales, Recitales poéticos y la singular Cata de libros, vino y jamón.

En la Biblioteca Pública Provincial, por otra parte, tendrán lugar los Encuentros con el autor, abiertos a grupos de escolares y al público en general. Un taller de fabricación de papel «amate» cuya producción artesanal se remonta al México precolombino, estará instalado en el Centro Cultural de Caja Rural del Sur en la inauguración del Salón.

Habrá además exposiciones, música, teatro y cine.

Jueves 6 de noviembre
10 h 00
Biblioteca Provincial
Encuentros con el autor: Carla Badillo, (Ecuador),

Jaime Guevara: entre cuerdas libertarias.

sábado, noviembre 01, 2008

anaCrónicas de viaje

Hay dos cosas que quienes me conocen saben muy bien: que soy anacrónica y que soy despistada, muy despistada. A veces regreso a mi cuarto de turno y me doy cuenta que dejé una mano, un brazo, dos piernas, y quién sabe cuántas cosas más. A veces se ríen porque llevo siempre un bolso, pero por lo general nunca guardo mi cuaderno verde en él, siempre lo llevo en la mano como desafiando a la suerte, como casi entregándole algo muy íntimo, el conjunto de mis garabatos, de mis jeroglíficos, de los nombres que me voy esculpiendo.

Ahora estoy viviendo otra etapa de ese gran viaje que empezó hace meses y que me ha llevado a conocer tanta gente, lugares, historias que estoy segura que me tomará quizá el doble, el triple, por no decir el resto de mi vida en masticarlo.

Es lógico que no pueda actualizar este blog como quisiera. Y como saben ando viajando por España. Llegué a Madrid y me fui directo al sur, a la punta, y luego subí hasta el norte, hasta llegar a tierras en las que hoy nos hacen rechinar los dientes del frío y en la que nos es inevitable no pensar en el amor, en ese perro del infierno que nos ladra cómo si fuese parte de ese dulce castigo. Estoy por tierras vascas, y sigo.

A lo que voy es que seguiré actualizando mis crónicas, fragmentos y desvaríos al ritmo que pueda. Esto lo aclaro para que sepan que se han realizado eventos, encuentros, etc. (como el recital en Illescas, Toledo organizado por el Kebran, mi estadía en casa de Pepe Pereza, mi encuentro implaneado con Patxi Irurzun en Pamplona, con David Murders en Bilbao, mi dimensión paralela con Beñat, y muchas cosas más) que han sido para mí muy muy gratificantes y que estoy loca por colgar aunque sea retacitos, pero el tiempo y el acceso es más dificil. Así que seguiré al ritmo del camino.
Además quiero agradecer desde mi shungo a quienes se han pronunciado o se han tomado el tiempo para escribir unas cuantas letras a esta mujer andina. Lo iré colgando aquí, porque como siempre he dicho este pequeño espacio es como mi casa, en la que voy llenando de todo lo que a mi me hace sentir en calor de hogar, en la que siempre habrá un espacio para los amigos y las buenas cosas de la vida.

Así que por ahora cuelgo este post de Uberto Stabile, mi puentecito para cruzar el charco y una especie de angel protector en el camino. Yupaichani.
Faro_Portugal
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Por Uberto Stabile
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Llegó como si se tratase de una exhalación del viejo sal paradise, cruzó el océano como cruza todas las puertas que se propone, es tal y como nos conocimos hace quinientos años, un volcán suspendido en el filo de la navaja, mi pequeña frida se metió el mundo en el bolsillo, es difícil sustraerse a su vitalidad, a su pasión por se libre y hacerlo en alto, a esa contagiosa intensidad con la que alimenta el fuego de lo desconocido. todos se enamoran de ella, jóvenes, niños, mayores, hombres y mujeres, tiernos y malditos, porque de todos hay algo en ella. la reina del despiste, la hechicera de la carretera tiene más poesía en sus zapatos que cualquiera de las bibliotecas que conozco, quienes tenemos la suerte de cruzarnos en su camino sabemos que nunca la olvidaremos.ahora debe estar en algún lugar de la rioja, camino del norte bajo la lluvia,en medio de una de esas tormentas que azotan este otoño de los mirlos. ya sin concesiones shongu beat mi pequeña frida, por los kilometros compartidos, por los tragos, por frida, por enma goldman y nuestros amados ginsberg y ferlinghetti, si hubiera vuelto a nacer no podrían haberme hecho más semejante. que pachamama te susurre cuando el camino se te haga dificil. buon voyage mpf