miércoles, octubre 11, 2006

Retorno

He regresado al ombligo del mundo.
A reconocer el aire de mi tierra
como un cachorro que huele a su madre.
La noche se desviste sin tapujos.
El ladrido de un perro me lame la memoria.
La lejanía de estos meses domó mi impaciencia.
Descubriendo cerebros enfermos,
Redescubriendo el calor de un abrazo.
Sangrando esperanza a manos abiertas, piernas exhaustas, pupilas incrédulas.
Saciando poemas sedientos de tinta.
Mutando entre humanoides
del país que alberga sueños verdes.
Vomitando el dolor ajeno.
.
Estuve allá...
Rompiendo muros de arrogancia.
Escupiendo becerros de oro.
Huyendo de la misma manta
que algunos usan para cubrir soledades.
Me multipliqué en el grito del viento.
En el reflejo incrédulo de la luna.
En el humo de un cigarro orgánico.
Vengo de ese oscuro callejón
en el que encontré mi voz.
Arriba de las ratas
y debajo de juegos artificiales
que quemaron mi epidermis
más que la luz del sol.
.
Y allí quedaron mis huellas.
Petrificadas junto a las de mi compañero eterno.
Y me alejé entre los cuentos casi desaparecidos.
Entre sabios asesinados.
Entre espíritus de guerreros nativos.
Entre códigos ocultos debajo de grandes rascacielos.
Entre las llaves del siguiente encuentro.
.
He regresado.
Y traigo todas las razas en mi bolsillo.
Traigo conmigo el coraje
del que ha sido mutilado un hijo,
un padre, un amigo.
Traigo conmigo la esperanza
del que se ha quedado huérfano de lágrimas.
Vengo tatuada mi frente
con letras que aún no existen.
Con la sangre hecha espuma
de tanto correr por la vida.
Y con el vívido recuerdo
de un largo viaje que aún no termina.